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AURORA MATUTINA

Por Guennadi Búrquez

 

 

 “Cuando el hombre se separa de sí mismo, inventa a Dios.
Dios no es más que una imagen del hombre
 sintiendo una mala nostalgia de sí mismo”.
 Horst Matthai.

 

En el Evangelio de Tomás [1] conocemos un nuevo rostro de Jesucristo. Si en el Sermón del Monte la figura de este personaje es suave, dulce y democrática, en los aforismos, recopilados por el gemelo de Jesús, nos fulmina la visión de un maestro esotérico. Maestro, porque remueve la comodidad del sueño de los hombres.Esotérico, por que no habla de Dios, sino de cómo los hombres pueden llegar a ser Dioses.


Los evangelios sinópticos son repetitivos, amables, inofensivos. Algunos conceptos relacionados con el destino del alma humana pueden rescatarse de éstos, recurriendo al griego, ignorando las tradiciones y traducciones, reformando el propio punto de vista:
ἄμαρτια (amartía) (traducido como pecado, violación de un precepto moral) y metanoia (traducido como arrepentimiento, remordimiento). Estos conceptos, originalmente no contenían un significado moral y culpígeno: eran observaciones psicológicas profundas. A grandes rasgos, ἁμαρτία significa ceguera, ignorancia, invidencia. De aquí podemos entender el último sentimiento de Cristo: “Padre, perdónalos por que no saben lo que hacen.”


El amor incondicional tiene su fundamento en esta idea: el mal, la culpabilidad es imposible; los ciegos, ebrios y dormidos no son responsables. La tradición judeocristiana es culpígena. La comprensión libra de esta debilidad; es una terapéutica.

¿Cuándo un hombre es responsable? Cuando ha sufrido metanoia: transformación del pensamiento y del sentimiento. El evangelio según Tomás es el único oasis en el desierto del judeocristianismo. ¿Forma?: Sentencias, aforismos, apotegmas, al más puro estilo de los sabios antiguos: lacónico, oscuro.


En estos tiempos de democracia decadente, el nazareno de Tomás aparece terrible, delirante, extático. Dijo Jesús: Reconoce lo que tienes ante tu vista y se te manifestará lo que está oculto, pues nada hay escondido que no llegue a ser manifiesto. Fórmula admirable que pudo haber sido encontrada en un texto tántrico, donde se incita a los discípulos  a conocer lo alto, Dios, enterrándose en lo bajo, hundiendo las ra
íces en el sexo, en el cuerpo, en los sentidos, en el mundo: Cuando uno cae a tierra tiene que levantarse con ayuda de la tierra. (Kularnava Tantra) Lo que está aquí, está en cualquier parte. Lo que no está aquí, no está en ninguna parte. (Vishvasara Tantra) ¿Dios en el mundo, en lo que tengo ante mí? Sí. No en las iglesias y en los sacerdotes; aquí, ya, ahora, en el presente, en la completa percepción de mí mismo.

En el brillo del mundo, en los colores del Todo:
Ellos le dijeron: «Dinos quién eres tú, para que creamos en ti». Él les dijo: «Vosotros observáis el aspecto del cielo y de la tierra, y no habéis sido capaces de reconocer a aquel que está ante vosotros ni de intuir el momento presente». (91)La idea de la materia divina ha sido constantemente negada por los peligros que significa para las instituciones religiosas, por la anexión a la ideología patriarcal, caracterizada por el sometimiento y violencia en contra de la sensualidad, de lo terreno, de la fuerza femenina.


En relación con el culto a la energía primordial y a la divinización de la materia, el mito de Quetzalcóatl
se nos presenta como uno de los símbolos más poderosos y trascendentes de la historia de la religión. El símbolo es una imagen, un Aleph conceptual; el lugar a través del cual un infinito número de ideas se sintetizan y hablan acerca del desarrollo posible del hombre y del universo. Unión de lo diverso, su principal rasgo. Lo simultáneo, que no por acceder al tiempo y al devenir quiere dejar de ser total, íntegro, ahora. Un pie en la tierra, el otro (o los otros) en lo infinito.


El símbolo siempre describe el camino hacia metanoia. Omphalos, el ombligo del mundo, el lugar en el que las fuerzas cósmicas convergen y se vuelven conscientes. El momento en el que esa fuerza inefable se expresa y adquiere la forma adecuada para los ojos humanos. Es aquí donde Quetzalcóatl y el Evangelio gnóstico de Tomás se tocan. El pensamiento fundamental de la religión de Quetzalcóatl es que en el centro de la materia, del cuerpo que brota y florece, reside la Realidad suprema. [2] La chispa sagrada arde en la serpiente del cuerpo.


El peligro de este Cristo es su rebeldía, que no se presta para sostener instituciones. Al contrario, aclara la vista y otorga el privilegio de romper tradiciones, de quemar iglesias.
Aquí, el conocimiento del Viviente depende directamente del individuo, de la gnosis: la completa percepción de sí mismo.


El método: purificar la percepci
ón. Los sacerdotes son inútiles en este caso, un estorbo: Jesús dijo: Basándoos en lo que os estoy diciendo, no sois capaces de entender quién soy yo; os habéis vuelto como los judíos, ya que estos aman el árbol y odian su fruto, aman el fruto y odian el árbol.

Partid un leño y ahí estoy yo; levantad una piedra y allí me encontraréis. Hereje, brujo, anticatólico: así es Cristo en Tomás.


El deseo de limpiar la percepción ya implica la disolución de cualquier dogma, creencia o sistema de pensamiento; revisión del consenso, asesinato de ídolos: Dijo Jesús: Quizá piensan los hombres que he venido a traer paz al mundo, y no saben que he venido a traer disensiones sobre la tierra: fuego, espadas, guerra. Pues cinco habrá en casa: tres estarán contra dos y dos contra tres, el padre contra el hijo y el hijo contra el padre. Y todos ellos se encontrarán en soledad.


Sólo con Tomás el cristianismo adquiere la inteligencia del Zen, del Tantra, del Tao: no pensamiento (depurar la percepción); encontrar lo sagrado en lo profano, el Cielo en la Tierra , Dios en la materia: defensa de lo pequeño, de lo inmediato. Transmutación, no eliminación. Gnosis: conocimiento, cuidado e inquietud de sí (Epimeleia heautou) para acceder a lo numinoso. [3]

Guennadi Búrquez



[1] También llamado Evangelio copto de Tomás o Evangelio gnóstico de Tomás. Un evangelio de 114 sentencias, descubierto en 1945 en Nag Hammadi, Egipto.

[2] Séjourné, Laurette. Pensamiento y religión en el México antiguo. 1952, Fondo de Cultura Económica.

[3] Dijo Jesús: «Si aquellos que os guían os dijeren: Ved, el Reino está en el cielo, entonces las aves del cielo os tomarán la delantera. Y si os dicen: Está en la mar, entonces los peces os tomarán la delantera. Mas el Reino está dentro de vosotros y fuera de vosotros. Cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, entonces seréis conocidos y caeréis en la cuenta de que sois hijos del Padre Viviente. Pero si no os conocéis a vosotros mismos, estáis sumidos en la pobreza y sois la pobreza misma». (3)

 

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