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Los aportes de la Ciencia Nueva de Giambattista Vico

Rafael Ramírez Macías.

Introducción.


Mi propósito, en este escrito, no es hacer un resumen del pensamiento de Vico sino presentar un holograma de algunos momentos trascendentes de su obra respecto a lo histórico, y su aplicación desde la interpretación que hace el hombre moderno de la misma. 
Giambattista Vico (1668-1744) es discípulo del nominalista Antonio del Balzo. Vico dedica muchas de sus meditaciones a la metafísica aplicada a la historia. A este filósofo napolitano es a quien debemos la fundación del estudio respecto al ‘mundo civil hecho por los hombres’.
Vico tiene su inspiración principalmente en Platón y en Tácito. De Platón tomó la noción de las ideas eternas o universales; de Tácito aprehendió a contemplar al hombre tal como es, los hechos concretos. También estuvo influido por Hugo Grocio y Bacon (de Verulam) para el uso de la filología como instrumento, “aplicado a las letras, a las costumbres y a las instituciones civiles y religiosas (…)” (Reale, G.; Antiseri, G. 2004 p. 536)
La obra principal de Vico, en la que expone su teoría central y en la que me centrare en su estudio, es titulada: Principios de una nueva ciencia sobre la naturaleza de las naciones, para la cual se establecen los principios de otro sistema del derecho natural de gentes (también conocida como Ciencia Nueva).

Diferencias de Vico con el pensamiento científico-matemático.
Hay una marcada distancia entre Vico y el pensamiento galileano-cartesiano dominante en su época. Vico cree encontrar una deficiencia en el método galileano-cartesiano pues éste se fundamenta en lo homogéneo que hay entre Dios, la realidad del mundo y la mente humana, como si pudiera ser descubierto el común denominador de los elementos anteriores, a través de una ley matemática simple y evidente. Vico no piensa que hay una homogeneidad con estructura matemática sino una heterogeneidad; que Dios no pertenece a ninguna noción cuantificable, que la realidad del mundo no tiene un orden mesurable y que el hombre no puede conocer las anteriores a través de un saber científico-matemático.
El cogito ergo sum puede llegar a la conciencia de la existencia y del pensar, pero no llega a descubrir el impulso que motiva el deseo de eternidad; a las causas (los elementos constitutivos); ni a la meta (la teleología) implícita en estos hechos. Es que la historia presupone la teleología (la lógica de la meta); lo histórico presupone el futuro. Suponemos que a través del conocimiento del pasado podemos prever el futuro, que podemos influir en él teniendo una meta. Pensamos que la historia es un proceso que va hacia algo, que persigue un fin (aunque puede no ir a nada). Pero el pensamiento se ve arrinconado porque al imponer la teleología hacia el pasado, al suponer que la meta o el fin de un pueblo o un periodo histórico eran ésta o aquella, es necesario imponer teleología hacia el futuro. Y en Vico se ve el deseo de conocer el futuro por lo menos al establecer que el futuro algo es.
            A pesar del valor que se encuentra en la lucha de Vico contra la reducción del saber a la práctica que postulaba el modelo físico-matemático, no pudo ver (o no quiso valorar) que éste trasfería al objeto de la reflexión, de la exterioridad inaprensible a la interioridad humana, donde Dios, la realidad del mundo percibido ante la conciencia y las ideas humanas son uno, en tanto que consecuencia del ejercicio intelectual humano. Si el mayor mérito de Vico es dar a la luz a la historia, el mayor mérito que hay que reconocer a Descartes es enfrentarnos al yo.

El método viquiano: ‘verum et factum’.
La intuición teórica que guió a Vico en su crítica al cartesianismo es la creencia de que ‘la norma de lo verdadero es haberlo hecho’. Este es uno de los principios en los que se basa el método viquiano para el descubrimiento de la historia, ‘verum et factum’. Es decir, que el sujeto que conoce ha fabricado aquello que conoce; sólo quien lo hace puede conocer a ciencia cierta lo que hizo. Por ello, Vico piensa que el humano no está en capacidad de conocer al mundo físico pues él no lo ha hecho sino la Deidad; la naturaleza sólo es inteligible a Dios. Sin embargo, el hombre sí está en capacidad de comprender lo que él ha hecho, en este caso el mundo de la historia humana y los procesos que lo han constituido: instituciones, sistemas de lenguajes, comercio, costumbres, leyes, gobiernos, mitos, etc. “Este mundo civil fue sin duda hecho por los hombres, lo que hace que se pueda concentrar sus principios en el interior de las modificaciones de nuestra mente humana”. (Reale, G.; Antiseri, G. 2004 p. 536)
En la búsqueda de un principio que nos permita distinguir lo que puede conocerse de aquello que no puede conocerse, Vico se cuestiona sobre la honradez intelectual, cómo confiar en una historia que todos sabemos falseada, constituida según intereses políticos nacionales y de clase, con datos inventados, fantaseados o falseados. Llega a la conclusión de que no puede conocerse una verdad objetiva de la historia pero no intenta reforzar la posición cartesiana de que la historia por inexacta no es una ciencia sino un pasatiempo; Vico cree poder convertir a la historia en ciencia estableciendo aparatos conceptuales y metodológicos para el ejercicio de la misma.

Las reglas metódicas
Los elementos (tipos de discursos) que integran la teoría de Vico son: primeramente, lo filosófico que atiende a las ideas, explica las razones de lo que ocurre; es una filosofía del espíritu humano y su configuración con la Deidad; segundo, lo histórico que resalta los hechos humanos; estudia las costumbres, los mitos, la historiografía ; y, por último, lo empírico que remite a la estructura de lo práctico social; es la Ciencia Social, el Estado y el Derecho.
En la teoría de Vico, algunos lineamientos metodológicos son:
a) Periodos de la historia que reaparecen en otros periodos. Dos periodos distintos podrían tener las mismas características generales.
b) Esos periodos de la historia tendían a repetirse en un mismo orden: el surgimiento heroico; clásico o el Estado en su prosperidad; decadente, etapa agónica (barbarie reflexiva).
c) El movimiento cíclico de la historia no es pura rotación de fases iguales; el movimiento es un espiral y no un círculo.
Para tener un método reconocido como confiable se deben buscar los errores. Entre las fuentes de error de los historiadores, tenemos el suponer que los antiguos estaban mejor informados que nosotros acerca de los tiempos más cercanos a ellos. O bien, pretender interpretar relatos antiguos desde una racionalidad y acervo conceptual moderno. Otra fuente de error es confiar demasiado en los documentos y no tener un sentido crítico de aquello de que se tiene registro (como el hecho del amor a la patria del historiador antiguo o los relatos creados colectivamente). Pero esto, a pesar de no apegarse a la historia verdadera de los hechos, sí nos revela el sistema de creencias, de valores y el esquema ideológico por el que estaban enmarcados. En otras palabras: “(el) orden presente de las cosas, impuesto por la Providencia” (Vico 1993 p.73)
También es necesario, en la teoría viquiana, para comprender el estudio de la historia, adentrarse en los campos de la filología, la filosofía (intelligere[entender]-disserer[discutir]), la mitología y las tradiciones.

Filosofía y filología.
En el trabajo de Vico hay un vínculo estrecho entre la filosofía y la filología. Esto resulta obvio si reparamos en la síntesis que hace entre lo ideal universal que es aprehendido de lo accidental particular; lo abstracto que se sujeta de lo concreto. Lo anterior supone una relación por antonomasia entre la filosofía y la filología. No como dos polos que se mantienen a distancia sino como parte de una ciencia con interacción periódica. En esta Ciencia Nueva que propone Vico son insignificantes las intuiciones subjetivas, lo que importa es el sistema teórico en su totalidad que permite el análisis del conjunto de sucesos de una periodo histórico.
            A la Ciencia Nueva, la filosofía aporta ‘la idea eterna’ para que el filólogo estudie con seriedad a la historia, siempre teniendo presente al ideal, que es inalcanzable, y por ende, permite que el trabajo filológico sea inagotable. A su vez la filología ofrece el estudio centrado en lo concreto, en los hechos, en la lógica que une a los sucesos. Lo que evita que nos perdamos en el mundo de la idealidad conceptual, en nuestro estudio de lo histórico.

La Ciencia Nueva
La Ciencia Nueva es la “Idea de una nueva arte crítica” (Vico 1993 p. 74); es la filosofía de la historia. Aquí Vico busca descubrir “en un solo aliento la filosofía y la historia de las costumbres humanas” (Vico 1993 p.73) a través del estudio de las tradiciones vulgares. Por “el acuerdo de los sentidos comunes (que) es la sabiduría del género humano” (Vico 1993 p.45). Sin embargo, sólo los doctos pueden discernir la verdad de lo común de acuerdo con las leyes naturales y divinas. Bajo esta arte crítica las tradiciones populares parecen razonables, pues son una ventana que permite ver la naturaleza misma de las conductas y costumbres.
La tesis de la Ciencia Nueva de Vico es que la Providencia nos dotó de sabiduría, la cual se manifiesta en lo común, en lo vulgar del mundo. “La Providencia es el Primer Principio de la Ciencia Nueva, de modo que ésta no se entendería sin una significación trascendental de aquella”. El matrimonio, el Estado, las leyes vienen de esta Inteligencia Suprema adecuada a las necesidades humanas. Es por ello que hay un derecho natural de las gentes.
La Ciencia Nuevabusca estudiar los testimonios de la historia humana manifiestos por medio de mitos, fabulas, leyes, actuación humana en general, para encontrar lo invariable e inmutable que hay en la razón humana creada por lo divino. Así, fijar las leyes nomotéticas universales, de acuerdo con la naturaleza, que revelen el derecho natural de las gentes. Conforme al orden impuesto por la Providencia y presente en todas las culturas. “La providencia es el plan racional de la realidad, la ordenación de la vida social de los hombres, que implica inmanencia (fuerza que impregna al mundo) y la trascendencia (no límites) de Dios.” (Vico 1993 p. 48)
            Vico dice que los acontecimientos no son hilos sueltos, sino que tienen una razón de ser y una colocación específica. La historia del hombre es una historia unitaria que muestra las constantes en diversos momentos, con diferentes pueblos. Si la encuentra será eterna porque estará basada en principios divinos, siendo estos los que motivan las leyes de las naciones y la conducta de los pueblos. Es un estudio filosófico del devenir histórico. “Diseño de una historia ideal eterna, en que discurre en el tiempo la historia de las naciones todas, con verdaderos orígenes y verdadera perpetuidad.” (Vico 1993 p.73)
            En otras palabras, la Providencia opera en el mundo por medio de un proyecto ideal. A este proyecto no podemos conocerlo porque no es obra de los hombres sino de la Deidad. Pero, este proyecto está en los hombres todos, los cuales lo reflejan en su actuación a lo largo del tiempo. Por ello, mediante el estudio de la actuación de los hombres en la historia podemos ver los ideales que han movido al hombre en sus empresas; a los que ha perseguido o traicionado. Estos ideales supremos y por ende eternos, son la bisagra entre Dios y lo divino del humano gracias a la Providencia; son la naturaleza de las naciones; son los que establecen los principios del derecho natural de gentes.

La interpretación de la historia como progreso.
La idea de progreso tiene una innata relación con la Ilustración. Incluso mantiene como constante el desarrollo de la racionalidad humana para la escisión de los periodos. Para Vico el progreso es una norma ideal eterna al que el hombre intenta acercarse a realizar. Las historias temporales tienden a adaptarse a un orden universal. La división de la historia por Vico es una sucesión de 3 edades: de los dioses, de los héroes y de los hombres.
            La primera es cuado los hombres estaban embrutecidos, carecían de capacidad reflexiva. Al verse incapacitados para razonar profundamente tenían que inventar una divinidad para cada cosa a la que no le encontraban una solución sencilla. Por ello es que le llama la Edad de los dioses.
            En la segunda edad, la de los héroes, ya hay un progreso en la capacidad intelectual humana. El hombre deja de justificar todo en seres supremos y comienza a crear explicaciones más complejas a lo que percibe. Pero más que un rigor formal se deja discurrir la mente en fantasías, creando mitos y poesía heroica.
            Finalmente, llega la Edad de los hombres, donde la razón tiene un pleno desarrollo. Aquí el ser humano se desengaña de la creencia en dioses (paganos) y en héroes. Surgen una conciencia crítica, formas escritas de legislación, la filosofía y la creencia en la Deidad cristiana.
            En concreto, para Vico las edades de la historia son un discurrir hacia el progreso: de lo prerracional (prelógico) a la razón y la lógica filosófica; de las pequeñas comunidades regidas por un patriarca a las grandes ciudades regidas por leyes; de la creencia en el politeísmo a la creencia en el monoteísmo cristiano. Siempre teniendo en mente que el humano tiende a acercarse a los ideales que ilustrados, en Vico entendidos como los ideales eternos (igualdad, libertad, justicia, verdad, etc.).

Análisis del pensamiento de Vico desde la Modernidad .
Parece innato al hombre su deseo de sobrevivir, de no morir . Este impulso, esta intensidad es una energía que crea la noción de eternidad. Del deseo de eternidad se hace una reificación , la creencia de que con imaginarla la inmortalidad es posible. Pero el griego se da cuenta de que no es posible para él la eternidad. De ahí surge una segunda reificación: la Deidad. Por ello es que el griego ansía ser como los dioses, pero su deseo no es tan intenso, no se realiza, hasta el cristianismo. El cristiano, cree que para él la eternidad es posible llegando a la dignidad de la naturaleza divina. Por ello, hace una división fantasmal del humano entre cuerpo y espíritu; ‘una vez muera el cuerpo y se eleve el espíritu seremos eternos’, piensa. Siempre y cuando obedezca la voluntad de la Deidad. Con ello, hace una última reificación: la noción de Providencia como la voluntad de la Deidad. Para Vico, esta Providencia es la manera de entender lo histórico.
A pesar de que los cristianos al hace la reificación del ser espiritual fijan una esperanza en la creencia de que podemos ser eternos, de que todo es acumulativo en la historia, que las cosas nunca desaparecen que se funden en otras; la muerte parece un a-priori de la vida en la historia. En la historia sí hay muerte, extinción, pérdida, escasez que se resiste a ser reconocida por el hombre moderno; hasta las ilusiones mueren y son caducas y obsoletas; todo se pierde se olvida. A veces sólo queda una manifestación de poder, de dominio, de seguridad o de vergüenza en el vencedor (cuando hubo uno), pero a veces pudo no quedar nada y todo haberse perdido, aunque esto sería lateral para la historia que nos ha constituido.
Algo central en el pensamiento de Vico es que nunca es claro en que sentido es real la historia. La gente constituye épocas pero las épocas no son en sí, lo que hace la historia son las categorías pero tampoco son en sí. Toda la historia y la realidad es una categoría . A la historia se le categoriza en antigua, medieval y moderna. A las cosas que acaecen, que suceden, a eso le ponemos nombres. Así, a la participación que hace el pensamiento de lo real es a lo que le llamamos categorías históricas. Vico dice que avanzamos construyendo una historia ‘(una Ciencia Nueva) que nos unifique a todos’. O sea, Vico invita a categorizar una historia única dictada por la Providencia.
La sujeción del tiempo hecha por el sujeto pensante es lo que constituye la historia. Se basa en la creencia de que el tiempo puede ser contado, bautizado con un nombre y de que todo tiempo y toda historia apuntan a un fin. Sin embargo yo me pregunto ¿cuál es la base de la que parte el hombre para pretender que el tiempo y la historia tienen un fin, que pueden ser escindibles y que cuentan con una faz reconocible?
No hay cosa real que sea la historia. No podemos hablar de una historia totalitaria de la humanidad. Todo lo que hay es un concepto de la historia, un fenómeno llamado historia que no existe en sí, sino con participación del sujeto. Sólo la ocupamos para encontrar significado a nuestra existencia, para creer que comprendemos el mundo, para fantasear con satisfacer la falta (Lacan). Nuestro vehemente deseo de comprender nos lleva a crear épocas históricas y nuestro análisis del pasado nos inclina a pensar que el tiempo tiene un rostro reconocible, que puede ser dividido y bautizado. Pero nosotros somos el paradigma, nosotros interpretamos la historia desde nuestras necesidades e impulsos, dictados por nuestros intereses. Aún cuado Vico es conciente de esto e intenta no estudiar momentos históricos individuales, porque los sabe falseados, no comprende que la interpretación misma de la historia que él hace (o interpreta) también está motivada por intereses del mismo tipo. A Vico su lectura histórica le sirvió para comprobar la existencia de una Providencia, a mí me puede servir para mostrar todo lo contrario. Es una simple categoría a lo que llamamos ‘la historia’.
A pesar de que Vico sentía una manifiesta antipatía por el pensamiento cartesiano. Parece que el impulso cartesiano, cientificista, Ilustrado, creador de métodos del hombre moderno; su querer que todo sea claro, visible, descifrable, lógico y razonable es lo motivo en su estudio histórico.
 Una de las características que la modernidad nos presenta es el pretender que todo puede ser objetivable, contable, asible. Esto lleva a que pretendamos atrapar a la historia, pretendemos categorizarla, pretendemos delimitarla; cuando en realidad la historia es un simple deslizamiento de los seres; un inasible espacio donde aparecen y desaparecen los entes. Sólo en tiempos recientes el ser humano se siente en posición de bautizar a las épocas, de decir donde comienzan y donde terminan. Los inventa desde lo que conoce sin esforzarse por ponerse en un mundo totalmente desemejante en los que seres humanos diferentes a nosotros comprendían al mundo de forma distinta. Parece que el propósito es someter todo el tiempo a las exigencias del momento.
Vico al igual que el ser moderno, aunque tal vez por distintas causas, pretende atrapar, descubrir a la justicia eterna, a la historia verdadera. Pero, al contrario del típico hombre moderno que se guía por lo práctico, lo utilitario, lo visible, lo experimental y lo escéptico, Vico le conceda fuerza a lo espiritual, a lo intuitivo, a lo presencial. Estudia  lo que hay, reconociendo que nunca es nuestro, que siempre está en continua transformación.

Conclusión.
Los aportes de Vico al conocimiento humano son múltiples: abre el estudio al mundo civil hecho por los hombres; da a la luz a la historia como ciencia; reconoce que la historia no se apega a la verdad de los hechos pero sí nos revela el sistema de creencias, de valores e ideologías propias de una época a través del estudio del conjunto de sucesos en dicho periodo. Sin embargo, otro gran aporte de Vico es la capacidad de la poiesis .
Vico hace una poiética  de la historia. Porque para él, la esencia de la filosofía es ser una poiética. La poiética lo que dice es como traducir las visiones y establecer métodos. Por esto Vico, primero tiene una visión y luego un sistema. Él ha encontrado el germen de las visiones poiéticas: ‘la divinidad’; ha encontrado la manera de hacer historia. Pero no sabe encontrar el vínculo entre la historia real y la interpretación que el sujeto hace de ella, se queda extasiado con ‘la Providencia’.
Sin embargo, recordemos que para Vico el hombre hace la historia humana (aunque es movido y limitado por la Providencia tiene libre albedrío). Esto estimula a que el hombre se esfuerce por buscar y tenga la necesidad de descubrir el papel del hombre en la historia como algo que está en constante cambio a lo largo de la misma. ‘El hombre cambia a lo largo del tiempo, y junto con él cambia todo lo que produce.’ Esto determina que la naturaleza humana misma sea algo inacabado que está en constante modificación. La lucha del hombre por satisfacer sus necesidades dicta la ley. Marx indica que la condición previa de la historia está en la práctica. Es decir, coincide con Vico en que la historia humana la hace el hombre y desde ahí puede ser comprendida. Al menos por un momento, Vico reconoce que el hombre debe estudiar su propia creación. Mostrándonos (contra su voluntad) a la interioridad humana como fundamento de la historia y la categorización de la misma.
Lo único que podemos saber ahora de lo histórico es que ya no es. Aún el  presente dentro de poco no será, a cada instante deja de ser y se convierte en pasado, en historia. La historia nunca da la cara enteramente. Al no-ser busca su fundamento en un ser que lo apropie. Encontrando al pensamiento humano como sustento de su ser. El entendimiento sólo tiene una insinuación que convierte en concepto, un concepto a lo que llama ‘lo histórico’. Lo cual presume como la consecuencia de lo que ahora es. Por tanto lo utiliza como un medio para pretender modificar a la realidad. Vico dice que podemos ir más allá de estos intereses, yo creo que en todo saber, incluso en el de Vico siempre hubo un interés. (Habermas) Mientras nuestro interés sea emancipatorio (Adorno) utilicemos a la herencia de Vico para transformarnos a nuestra realidad.

Bibliografía.

Adorno, T. W. (1998). Educación para la emancipación. Madrid: Ed. Morata, S. L.

Habermas, J. (2007) Ciencia y técnica como ideología.  España: Técnos

Lacan  (2002) El deseo y su interpretación México: Paidós.

Reale, G.; Antiseri, G. (2004) Historia del pensamiento filosófico y científico. (Volumen II) España: Herder.

Tagliacozzo G. (1990) Vico y Marx: Afinidades y Contrastes. México: FCE.

Vico, G. (1998) De método de estudios de nuestro tiempo. España: Cuadernos sobre Vico.

Vico, G. (1993) Principios de una nueva ciencia sobre la naturaleza de las naciones. México: FCE.

 

Terminada en 1725 pero corregida y reeditada por el mismo Vico por segunda vez en 1730 y en una tercera oportunidad en 1744.

Afirma que también el mundo de la geometría y la matemática son creación humana por eso puede encontrarse un saber tan claro sobre estas áreas.

En una fenomenología del espíritu humano se estudia el mito, la pasión y cosas nacidas del espíritu. Cosas propias de un pueblo que se hacen exteriores de su historia y su cultura.

El relato que se escribe del mito.

Con Modernidad me refiero del pensamiento Ilustrado al presente, desde un enfoque secular, irreligioso.

‘Una vida verdaderamente vivida está exenta de muerte’.  (San Agustín)

Cada momento de intensidad da a luz una reificación.

Las categorías son útiles porque dentro de las categorías podemos incluir a un gran número de cosas (Aristóteles).

Poiesis del griego ποιέω (crear). Raíz de poesía. El trabajo poiético re-une al pensamiento con la materia. En Vico: visión espontánea del sentimiento; hay sentimiento y después una visión espontánea de lo que es y de lo que ha sido. En Heidegger: el éxtasis que motiva la transformación.

 

 

 

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