ENTREVISTA CON EL ESCRITOR XAVIER MEXIATL

 

Por Peggy Bonilla

 

Puede decirse que un escritor es de todas partes y de ningún lado, es, lo que solemos llamar un ciudadano del mundo. Así nuestro escritor entrevistado especialmente para la Revista Espiral nace en el Distrito Federal, en la zona de Mixcoac, pero ha vivido en distintos lugares, y con ello puede plasmar en sus textos una visión más universal de su quehacer en las letras.
Alternando estadías en Venezuela, con su país natal México, recrea y enriquece su obra literaria, de la que nos cuenta en estas líneas cuando accedió a darnos la entrevista, aunque no es muy afecto a concederlas.
Radica en Ensenada actualmente pero es un viajero incansable entre Guadalajara y Veracruz, sin olvidar jamás su lugar de origen, la ciudad de México y es el más completo de los escritores del puerto de Ensenada, Baja California, puesto que abarca todos los géneros. Ha publicado guiones de películas,  teatro, poesía, ensayo, novela y cuento;  y algunos de sus libros han sido traducidos al inglés.

-¿Cuándo y cómo se inicia en la escritura?

En la niñez, mi padrino acostumbraba regalarme dulces Larín, eran chocolates que en su envoltorio traían impresos cuentitos breves y de ahí me nace el amor a la lectura. México sigue siendo un país donde hay más escritores que lectores, es una triste realidad.

- ¿Tiene  antecedentes de familiares dedicados a la escritura?

Pudiera decirse que sí. Mi padre  Javier Mejía Zúñiga tenía una Revista de crítica política llamada Topazio en los albores del siglo pasado.

 

-Psicólogo de formación, maestro, viajero incansable hasta la actualidad, testigo de algunos hechos históricos dentro y fuera del país, ¿crean en usted un perfil determinante en su escritura?

Por supuesto. De hecho, le puedo contar que del huerto de mi madre surtían vegetales al manicomio de La Castañeda, de niño yo la acompañaba, veía a los reclusos mentales uniformados paseando en los alrededores, era muy extenso el lugar y los enfermos más graves estaban recluidos, creo que desde ahí me llamó la atención estudiar Psicología.
Lo primero que publiqué formalmente —aunque antes de eso divulgué cuento de mi autoría en revistas y periódicos— fue mi tesis de la carrera, con el tema Profilaxis Criminal, para lo cual me documenté en la cárcel de Lecumberri con casos de famosos criminales que purgaban condena en esa legendaria prisión. Realmente existen casos oscuros, de crueldad humana.

 

-¿Qué otros libros ha publicado?

La novela Cabeza de serpiente, en 1968.
Luego, años más tarde, Cuando el Orinoco se hizo mar. Se trata de un cuento largo, fiel testimonio de una tragedia. También publiqué un libro de teatro: Nuestros Mayores, editado en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. Una novela en inglés de corte policíaco titulada Cross Crimes. Y  mi novela más reciente De adobe era mi iglesia, con el tema de la incursión de los misioneros en Baja California. He sido incluido en varias antologías con Escritores de Ensenada. Entre otras, Eros del Puerto.

-Sabemos que tuvo injerencia en guionismo cinematográfico. Cuéntenos un poco acerca de eso.

Hice una película que da vergüenza, nunca la vean… me la distorsionaron toda. Bueno hasta el título le cambiaron, aunque no estuve de acuerdo. Se llamaba Recuento de un Encuentro (1992); hágame el favor, lo cambiaron por el de Impotencia. Con marcados tintes eróticos. Y nada tenía que ver con la trama original. Cosas del oficio. Las otras películas son: El Padre Juan, abordada y estrenada antes que El crimen del Padre Amaro, pero provocando mucho más escándalo por la época en que se filmó y mostrando las perversiones del clero, como lo es el impositivo celibato. Ardor de Juventud en 1987; Doble Jaque a la Mala en 1989. y Buscando al asesino en el año de 1991.

-Sabemos que se dedicó por años a la Docencia y ahora está jubilado. —Entonces soy atajada y me dice sin que yo termine…-

…Sigo escribiendo. La situación está cada vez más difícil para quienes lo hacemos, pero nada nos puede ni podrá parar y de manera independiente buscaremos la forma de ser publicados. Estoy trabajando en un ensayo sobre la vida de las hormigas. Ellas tienen sus líderes, son organizadas y viven en paz. Mucho tenemos que aprender de esos animalitos sabios que aprendieron a convivir. También estoy escribiendo El Hombre nunca fue mono, oponiéndome a la Teoría de Darwin, aunque me siento atorado en estos momentos, pues trata de la evolución del género humano y requiere de mucho cuidado y dedicación.

Mexiatl no abandona la sonrisa, tiene una personalidad atrayente y un claro signo de vanidad. Nunca de los nuncas nos dirá su edad. Inútil preguntársela. Sólo puedo decirles que entre sus recuerdos tiene cuando expropiaron el petróleo.

Ensenada, Baja California
Octubre 24 del 2009

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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