Frankfurt entre Nous
Un estudio de la realidad tijuanense vista desde la teoría crítica

 

 

 

 

“No se trata de conservar el pasado sino de realizar sus esperanzas”
M. Horkheimer; T. W. Adorno

Introducción.

 

La Escuela de Frankfurt está dedicada a la investigación social y a emancipar a la última de la inconciencia y la opresión; tendencia conocida como ‘Teoría Crítica’. Dentro de esta corriente de investigación convergen disciplinas como la filosofía, la literatura, la sociología, la economía y el psicoanálisis. Entre sus principales representantes se encuentran M. Horkheimer, co-fundador y primer director del Instituto de Investigaciones Sociales, y T. W. Adorno tal vez el principal ideólogo.

Adorno y Horkheimer, cuya “filosofía es una sola.” (Horkheimer 2007 p.12), se nutren principalmente del hegelianismo dialéctico en su modalidad negativa asistemática (crítica) y del marxismo occidental; del “Marx crítico de la sociedad antagonista.” (Adorno 1986 p.IV). A través de sus obras evidencian el derrotismo del uso ilustrado de la razón tras el desengaño del progreso humano. Por ende, la decepción hacia la metafísica por su fracaso al pretender estudiar y transformar la realidad. Evidencian que “en el concepto mismo (de la Ilustración) está escondido el fermento que acabará con él”. (Adorno 1970 p.14)

La cuestión por comprender es por qué la humanidad, después de haber tenido como meta, en el Siglo de las Luces, sacar al hombre de su minoría de edad espiritual y conciente (Kant), convirtiéndola en una especie más racional liberada del miedo, del autoritarismo y de la opresión para alcanzar una individualidad y un estado verdaderamente humano, desembocó en un nuevo género de barbarie.
El análisis comprenderá la exploración del pensamiento ilustrado, la crítica y estudio del mismo por Adorno y Horkheimer en los libros: La Dialéctica del iluminismo, la Crítica de la Razón Instrumental, y la Dialéctica Negativa, en el respectivo orden. Finalmente notaremos los efectos de lo señalado por la Escuela de Frankfurt a nivel mundial en la Modernidad, en la Posmodernidad y en nuestro diario vivir, en la comunidad tijuanense.

El Pensamiento Ilustrado

Previo a la Ilustración, La Reforma es un primer punto de viraje que ya comienza a dar vislumbres de un cambio radical. La Reforma termina la relación general con Dios para convertir, esta relación, en algo más personal. Anteriormente la religión sostenía unida a la comunidad de acuerdo a sus interpretaciones. La gente reverenciaba. Sólo ‘el elegido’ tenía el significado a conveniencia, garantizando una cohesión de significado. Después de la Reforma ya no es la Iglesia en quien recae el significado sino en el individuo. Lo que caracteriza al individuo es su facultad racional, gracias a ella puede ser conciente de lo ‘divino’, de lo natural y de lo humano. Esto permite percibir que las leyes positivas, el lenguaje, las ciencias mismas, etc., son sólo reificaciones del pensamiento humano; son la exteriorización del pensamiento. El pensamiento es la única esperanza para encontrar el sentido y el fin.  Por ello, se intenta analizar la vida de los hombres en lo individual y en lo social desde la razón. Aunque con ello el hombre se vuelve objeto y a la vez sujeto de su estudio anulándose lógicamente.

Dentro de esta dinámica vive el espíritu que impulsa al iluminismo, la conciencia de ser dominados y manipulados por organismos opresores que dictan el camino del andar humano ya sea a través del mito, la religión, la institución, los gobernantes de procedencia ‘divina’ o el simple actuar irracional que provoca errores prevenibles. Esto motiva a ver en la razón un instrumento para emancipar a los individuos de la opresión, la neurosis y la estupidez. Hacer que piensen por sí mismos sin depender de lo formalmente establecido.

El principal objetivo de la causa ilustrada era quitar el temor a los hombres de entes externos, temor de pensar por sí mismos saliendo del estado de tutela (Kant) dejando que ellos dirijan su vida sin que otro ser humano o extra-humano debiera guiarlos; convertirlos en amos de sí mismos mediante el uso de la razón haciendo claudicar al pensamiento mítico y religioso. Así, repensar la idea de hombre, de humanidad y sus fines desde un plano racional. Donde hubiera pensamiento individual pero verdades objetivas alcanzables para toda mente humana.

El iluminismo se opone al dominio externo del ser humano y al dominio entre humanos mediante tiranías des-humanizantes. Aspira a alcanzar la verdad mediante una razón crítica sobre su mundo y su realidad una vez liberado de las supersticiones, de la tradición y del los dogmas metafísicos omni-comprensivos.

Para dar certeza de este progreso racional pretendido era necesario tener bases sólidas para todo lo declarado verdadero. Por ello, se sustituye la imaginación y el libre teorizar por la ciencia y la experimentación. La idea de progreso implica también el uso de la técnica para la transformación de los medios productivos, para promover una eficiencia en el uso del tiempo dedicado al trabajo. Así dilatar a la población en general los beneficios económicos de lo resultante. A su vez, propiciar espacio para el ocio creativo y la educación que eliminaría la ignorancia causante de la subordinación a los vestigios de antaño, entonces superados por los hombres ilustrados.

El Iluminismo es un intento bienintencionado que tiende a la acción, un iluminista podría presumir actuar para progresar, para transformar el mundo haciéndolo más humano y saliendo del estancamiento intelectual y laboral dentro del que se encontraba. Sin embargo, no siempre las buenas intenciones son suficientes para que los resultados sean positivos. Tal parece que el uso crítico de la razón terminó por ser eclipsado por el uso técnico de la misma; y que el progreso material desmereció al progreso espiritual.

Esto resulta particularmente peligroso porque está en la base misma de la ilustración su mayor mal: reducirlo todo a la experiencia del sujeto. Su crítica residía en la demostración física-experimental. Con base en Descartes el iluminismo nos afronta al yo. El sujeto es principio fundador de todas las relaciones, el yo pienso nos acompaña al enfrentarnos a la cosa objetiva que se muestra, pero no de forma cartesiano sino empirista, y no vemos su insinuación porque nosotros pensamos a la cosa, no reconocemos lo propio de la cosa, no la percibimos de forma dialéctica sino unidireccional. Por ello, lo objetivo que debía resultar común al espíritu humano, las verdades comunes intuibles para la razón humana terminan por ser eliminadas como una conjetura. Ya sólo se buscan leyes nomotéticas y funcionales para saber como influir sobre el sistema de cosas tal cual es y se deja de criticar las fallas del presente y de idealizar sobre su corrección.

A pesar de que algunos ilustrados seguían creyendo en Dios porque su razón les indicaba a un Ser primero y necesario, otros como d’Holbach y Diderot mostraron que la subordinación a un Dios preparaba el camino para el miedo y la falta de reacción de los hombres ante tiranías humanas. En vez de un Dios propusieron reconocer a la naturaleza como nuestra madre, que dictaba leyes necesarias. Es decir, una religión natural que decrete deberes y obligaciones para una vida dentro de ella (la naturaleza) y de la sociedad humana. Lo cual remite también a la razón como fundamento del Estado y la legislación, siendo el Derecho Natural la guía para la realización de los anteriores.

Sin embargo, tal parece que las esperanzas del iluminismo no están presentes en nuestros días. Al contrario, lo que este movimiento pretendía erradicar terminó regresando con mayor violencia. Adorno y Horkheimer en su libro La Dialéctica del Iluminismo nos permiten ver en el corazón de las problemáticas ilustradas.

El Desencanto de la Ilustración: La Dialéctica del Iluminismo

En la Dialéctica del Iluminismo, el pensamiento ilustrado no es visto sólo como el que marcó al siglo XVIII sino todo intento por racionalizar y dominar al mundo a través de la razón desde Jenófanes hasta nuestros días.

Uno de los grandes temores del pensamiento ilustrado es alejarse de los hechos, con lo que fomenta la técnica y la ciencia para conocerlos alejándose del pensamiento reflexivo y de la crítica. Por lo que se ha convertido a la razón en un mero instrumento del hacer y saber técnico. Al renunciar al pensamiento crítico, a pensar al pensamiento, y deificar a la razón, el iluminismo renuncia a su realización.

La creación tecno-científica desemboca en diversos problemas: no es auto-reflexiva, es decir, crea sin reflexionar sobre el uso de sus creaciones, sobre sus repercusiones en la vida humana.; y es utilizada como herramienta para perpetuar el autoritarismo. Con lo que “amenaza con aniquilar el fin que debe cumplir: la idea de hombre” (Horkheimer 2007 p.12)

El iluminismo matematiza la naturaleza con lo que la idealiza aún cuando piensa que es lo más objetivo. El pensamiento “se ha convertido en un simple accesorio del aparato económico omnicomprensivo. Desempeña el papel de utensilio universal para la fabricación de todos los demás.” (Adorno; Horkheimer 1997 p.46)

En tanto la filosofía aspiraba guiar al hombre en una comprensión abarcadora de su entorno y de la justificación para la acción, el pragmatismo reduce todo a comportamiento para la manipulación sin saber con qué objeto pues, él mismo lo anula; es un sistema totalitario que tiende a convertir todo en idéntico; niega todo singular. Destruye lo inconmensurable, lo desconocido, lo extraño, el Mana; todo lo que trasciende el ámbito de la experiencia, lo que es más que su realidad conocida, “lo que no se adapta al criterio del cálculo y de la utilidad.” (Adorno; Horkheimer 1997 p.18) Siente angustia a lo desconocido. Por lo que a través de la ciencia intenta clasificar y ordenar todo. Pero al hacerlo violenta la diferencia; clasifica lo no-idéntico como idéntico; cree que todo debe caber dentro de sus categorías. Así elimina al Mana, lo no-comprendido. Al hacerlo establece ideologías, niega el Sí propio; identifica la verdad con el pensamiento pragmático que dispone sin que el pensamiento sea idéntico al ser: separa al sujeto y objeto con el afán de hacerlo inteligible.

Con ello, conceptos como la verdad, la libertad y la individualidad o bien los derechos de los hombres, que en su momento defendía la razón ilustrada, terminan por ser mitos científicamente indemostrables y muchas veces estorban para la utilidad de ciertos avances técnicos; acaban siendo términos que la semiótica señala como significantes sustituibles que no tienen en sí una esencia y una verdad, como meras formulas sin un significado fijo, si se renuncia a la verdad de la palabra se renuncia a la verdad en general.

 Al luchar el hombre para alcanzar la libertad de la naturaleza, buscó un conocimiento científico con fines prácticos para dominarla y convertirla en un recurso material. Esto creó un esquema de control y provecho que se heredó a lo humano. Por lo que el humano mismo es visto tiempo después como un recurso humano. Es decir, como un objeto utilizable que vale por lo que puede hacer, la utilidad que tiene. Dentro de esta secuencia de hechos la libertad se pierde y es usada sólo como un recurso mediático para promocionar paquetes económicos que te ayuden a ser más libre teniendo menos deudas o para créditos de vivienda que te ayuden a ser independiente. La libertad se ve nublada por sólo poder escoger las opciones que el sistema te da autoritariamente dependiendo de las necesidades del mercado. Anulando cualquier posibilidad de verdadera individualidad.
           
Cunado el paradigma pragmatista se dilata abrazando todo el horizonte de pensamiento y acción, se ve mermada la soberanía del individuo, su imaginación y juicio. En el presente la razón queda al servicio del engaño de las masas. Quien dicta hoy principalmente los valores, modelos de conducta y las necesidades acorde con lo requerido por el sistema, es la Industria Cultural, representada principalmente por los MMC (Medios Masivos de Comunicación). A la vez que acostumbra a los ciudadanos a ser pasivos y a-críticos ante lo que perciben.

En la Industria Cultural todos los ámbitos son abstraídos al proceso económico: el arte, las publicaciones, los sistemas educativos, etc. Sometidos a procesos de producción. Todo está censado por su valor de uso y de cambio, no por su valía para acércanos a la verdad. El que se nos provea con todo ya hecho conlleva una carencia de imaginación y raciocinio que se enmohece en el hombre moderno por falta de uso. Somos consumidores y si creamos no sabemos lo que creamos porque se nos especializa de tal forma que no comprendemos el todo. Se nos habitúa a consumir y no a hacer. Aún cuando se crea, la creación está sometida a un proceso de mercado que provoca la auto-censura, la dirigibilidad a los consumidores o la condena al fracaso.

La sociedad aparentemente es nutrida de bienes materiales con lo que se sienten benefactores del mundo moderno pero entre más bienes adquieren más tienen que perder y más fácil es dirigirlos, evitando cualquier tipo de crítica social hacia lo establecido. Esto también convierte a los ciudadanos en incapaces de hacer las cosas y dependientes de los avances tecno-científicos, controlados por quien detenta el poder político y económico.

En concreto “La Ilustración tiende a dar un salto hacia atrás cayendo en la superstición y la locura” (Horkheimer 2007 p.39) El temor y el desencanto, puntos centrales a erradicar, son revitalizados al percatarse de que son buenos controladores sociales. El miedo para evitar actuar y obligar a obedecer y, el desencanto para mantenerlos consumiendo ofreciéndoles que ahora sí este producto va a satisfacer su falta (Lacan).

Los Desvíos de la Facultad Racional: Crítica de la Razón Instrumental

La crítica a la razón instrumental es una crítica de la reificación (Habermas). Entiendo reificar respecto a lo humano como un hábito del pensamiento donde se pierde la habilidad de interesarse por el otro (Honneth) volviéndose un observador pasivo; a las relaciones humanas, los sentimientos y a los sujetos mismos se les da el carácter de cosa. Todo es visto como un objeto. Esto produce que en la era industrial el actuar y el pensar sean convertidos en servicios en venta. El sistema actual ha producido los sujetos reificados necesarios para su consagración, “a todos los sujetos que participan del modo de vida capitalista se les vuelve forzosamente un hábito el percibirse a sí mismos y al mundo circundante según el esquema de los objetos con mero carácter de cosa”. (Honneth 2007 p.27)
El desarrollo tecnológico y científico ha creado una comprensión del mundo donde el límite de sus conocimientos es la verdad establecida. Ello, aunado a la pérdida de fe en la revelación divina de la verdad provoca la ausencia de garantía sobre una visión objetiva de la misma. La verdad se iguala a la ciencia, sin reparar en lo que fundamenta a la ciencia ni cuales son los fines últimos que persigue. El sistema sustituye los fines por los medios, convirtiendo a la razón en un instrumento para alcanzar fines irreflexivos. El sujeto sólo aprende a ver el funcionamiento del mundo sin preguntarse por la verdad o la bondad de los pensamientos o las acciones, sólo por la utilidad que le permita afirmarse sobre los otros.

Ya no existe una razón objetiva innata a la realidad que sirva como fin último de nuestras vidas sino que pertenece a cada sujeto. En sus orígenes ilustrados la sustitución de la comprensión tradicional dictada por el pensamiento religioso por una razón objetiva aspiraba a que la razón descubriera una estructura del ser humano que nos permitiera planificar una dirección en el transcurrir histórico y motivar así una sinergia que actuara de manera teleológica-racional. En vez de esto, la razón se ha convertido en una simple calculadora que indica resultados de operaciones matemáticas sin importar sus repercusiones humanas o éticas. “La razón subjetiva resulta ser la capacidad de calcular probabilidades y de adecuar así los medios correctos a un fin dado (…) No existe ninguna meta racional en sí.” (Horkheimer 2007 p.17)  La razón se vuelve un instrumento para lograr objetivos ya establecidos por el sistema. Pero la intención no era eliminar la verdad objetiva ni las metas humanitarias sino darles una base racional y no mítica. Sin embargo, la eliminación de la religión preparó el camino para la eliminación de lo objetivo inherente en las cosas. Lo espiritual y el alma de las cosas y de los humanos son ya vistos como algo anacrónico. Este nihilismo prepara el camino para el relativismo y el egoísmo que la Era Industrial trae. Interés subjetivo que excluye al interés social. Lo particular “va preparando el terreno para el dominio de la violencia en el ámbito de lo político.” (Horkheimer 2007 p. 30)  Violencia política que aparece por todo Occidente en el siglo XX.

 Desde que la razón se convierte en instrumento corre peligro de su carencia de eticidad. “La aceptación de ideales, los criterios para nuestros actos y convicciones, los principios conductores de la ética y la política, todas estas decisiones últimas, llegan a depender de otros factores que no son la razón (…) Pierde sentido hablar de la verdad cuando se trata de decisiones prácticas, morales o estéticas” (Horkheimer 2007 p.19) La utilización de la razón no ocupa legitimación alguna o nivel de conciencia social mínimo, puede ser utilizada para cualquier cosa, se deja que las cosas sean lo que son. Lo que era –una lucha de clases (Marx), de poder (Foucault)- resulta reforzado con el uso de la ciencia ya que se tiene la ingenua visión de que la ciencia no es maleable y si es maleable no es ciencia. Eso sólo la deja al servicio del capitalismo y del imperialismo quienes sí saben que en todo saber hay un interés y que los intereses vitales autorizan el saber. (Habermas)

La visión teleológica desaparece, la verdad es sustituida por lo funcional, lo experimental. Las ciencias fijan un conjunto de leyes y teorías, una vez fijas asumen el papel de ideología. La razón del sujeto queda reducida a la clandestinidad. Sólo es usada para movernos dentro de las fuerzas productivas, adquiriendo un saber de lo cognitivo-instrumental. Se anula el ejercicio de la razón individual para obedecer a la racionalidad social. Lo que va en contra de la idea de razón en la Ilustración destinada a conocer y determinar los fines. “La afirmación de que la justicia y la libertad son de por sí mejores que la injusticia y la opresión, no es científicamente verificable, y por lo tanto, resulta inútil. En sí misma, suena tan desprovista de sentido como la afirmación de que el rojo es más bello que el azul o el huevo mejor que la leche.” (Horkheimer 2007 p.33) Si todo es subjetivo no hay forma de determinar como una meta o una noción sea más deseable que otra.

Las situaciones laborales y de vida cotidiana marcan al sujeto en la vida en general, adquiere una visión especializada para resolver problemas inmediatos más allá de la visión abarcadora-comprensiva de cómo funcionan las cosas. El trabajador mismo es clasificado como objeto al ser identificado por su utilidad antes que por su nombre: ‘el técnico’, ‘la sirvienta’, ‘el ingeniero’, etc. Este modelo de identificación a pesar de siempre haber existido viene a maximizarse en nuestra era gracias a la razón instrumental. Esta estructura identificadora entrega al sujeto en lo social a una lucha por la supervivencia y por el reconocimiento. Por ello, gasta los últimos residuos de razón en incrementar su saber técnico y adaptarse a su medio velozmente cambiante. Así, mejorar su clasificación y nivel económico sin importarle su deshumanización. Para esto los MMC se encargan de fijar metas económicas y adquisiciones de forma periódica en un ciclo infinito, donde todo es rápidamente objeto de desecho.

Esto nos revela que la acción instrumental es la causante de la razón instrumental. Ambas provocan el pensamiento identificante, “la razón instrumental es lo que subyace a las estructuras de la conciencia cosificada” (Habermas 2007). Una vez identificados los sujetos como cosas tendemos a la auto-afirmación mediante el domino sobre la humanidad cosificada. Pero, tal parece que hay un germen que está por debajo de todo esto, la percepción del uso de la razón desde sus orígenes.

 La razón desde su surgimiento en Occidente carga con un estigma que señala hacia la lucha egoísta del hombre por la supervivencia. El mal uso de la razón está en la necesidad del hombre de controlar a la naturaleza para sobrevivir, en momentos de extrema necesidad. El éxito relativo del hombre con el uso de la facultad racional para facilitarse los medios vitales ha creado un error mayor. El hombre se vuelve un instrumento al servicio de la Diosa Razón; después al servicio de la racionalización social; por último al servicio del sistema.

Al perder el hombre el control sobre su facultad y darle una autonomía divina, deja de cultivarse a sí mismo en el uso de ella y su capacidad de raciocinio se ve mermada al mínimo. Ya sólo se afana por sobrevivir en un mundo donde el mayor enemigo no es la naturaleza sino el otro humano y se mete a un juego de selección natural en el mundo industrial haciendo uso de su razón instrumental.

En resumen, la Modernidad y los procesos yuxtapuestos: capitalismo salvaje, globalización total, descubrimientos científicos, modificación en los medios de producción y con ello migración, hibridación, multiculturalidad, pérdida de identidad, etc., han mermado la capacidad reflexiva humana y han provocado que el fin último de nuestras vidas o deje de existir o sea la auto-conservación violenta dejando como algo residual la valoración del sujeto, a través de la razón instrumental y del pensamiento identificante, igualado a cosa. La hipostasiación de todo lo que en otras épocas servía como fin último de la vida ha ocasionado la transformación del individuo en un ser rizomático-funcionalista (Deleuze) que se pregunta por las conexiones de unas cosas con otras –intereses inmediatos, prácticos, económicos, políticos y sociales- para la obtención de los resultados deseados para su supervivencia y deja de preocuparse por asuntos personales y por fines supremos. En otros términos, el individuo con intereses espirituales (con una reflexión que vaya mas allá de lo utilitario) es suplido por el re-surgimiento del zoon, del animal, de la bestia, ahora más inteligente, la bestia sofisticada, que usa su razón instrumental para comprender la repetición de hechos mecánica-irreflexiva y aumentar su poder (político, económico y militar) para imponerse sobre sus congéneres. Para la construcción de este tipo de sujeto des-espiritualizado, puramente funcional.

La Violencia del Concepto: La Dialéctica Negativa

En este libro se afirma que el mayor problema del fracaso de la filosofía en su búsqueda de aprehender la realidad y modificar su entorno ha sido entregarse por entero al idealismo; creer que la abstracción que se hace del ente es suficiente para atraparlo todo; para capturar a la realidad en cápsulas conceptuales. Este es uno de los propósitos centrales de esta obra: revelar el problema de la relación entre los entes y la abstracción que se hace de ellos; la negación de la identidad entre realidad y pensamiento. Por ello, la incapacidad del concepto de atrapar a una realidad diversa, múltiple y sin armonía; no-conceptualizable. Pues, un concepto siempre es menos y más de lo busca conceptuar; menos porque no puede atrapar la dureza de la realidad es reduccionista, simplista e injusto, más porque es falso que no pueda transformarla. Adorno escribe que“Sólo una filosofía que se desprende de tal ingenuidad vale de algún modo la pena de seguir siendo pensada.” (Adorno 2005 p.16)

Adorno está en contra del idealismo en el sentido de la primacía y el autoritarismo del sujeto sobre el algo como el origen del pensar y del concepto, pues en el idealismo existe la pretensión de poner al sujeto como lo primero, como el sujeto que lo conoce todo. Tampoco se inclina por un realismo epistémico. Pero, si le damos su justo valor al ‘algo’, lo cual implica darle más valor que el que hoy se le da, disminuye el rigor de la lógica y sus intentos de identidad y no-contradicción. Sin embargo, tampoco es posible pensar el algo sin el sujeto, sino que el encuentro de estos es cuando aflora el concepto. En su primer momento ambos son no-conceptuales. Son auto-concebidos en su simultaneidad.

Cuando Adorno habla de ‘la falsificación del sujeto’ (obviamente en el esquema kantiano, posiblemente también en el hegeliano) busca una autonomía del sujeto; que esté libre de autoridad; incluso de la auto-autoridad provocada por su divinización: “El sujeto –él mismo solo un momento limitado- fue encerrado por ella en su sí mismo para toda la eternidad, en castigo por su divinización.” (Adorno 2005 p.137) En la Ilustración se divinizó a la razón. Puesto que la razón es una facultad del sujeto, realmente lo que se hizo fue divinizar al sujeto. El sujeto confió que él mismo podía conocerlo todo, que él mismo le confería significado a las cosas, que él todo lo puede conocer; ocupo el lugar de la deidad una vez que la desplazo y esa ha sido también una limitante además de lo sistemático, la divinización del sujeto. El concederse demasiado poder a sí mismo y no conceder al objeto su correspondiente parte; ver al ser como algo opaco, que no tiene suficiente poder. Ante un sujeto que se esfuerza por conocer lo que ya es casi evidente. La cosa constitutiva es el propio elemento, el sustrato material. Parece que éste tiene mucha más fuerza y más capacidad de generación de significado que el sujeto, por sus elementos de identificación.

Siguiendo a Heidegger, la filosofía en su búsqueda del ser ha tenido tres momentos, cosmología (physis), teología (deidad) y ontología (subjetividad). Pudiera ser que en la actualidad lo que reine sea una ontología subjetiva con estelas teológicas, el desplazamiento de Dios por la divinización del sujeto; transferirle las cualidades que antes tenía la deidad. Pues creemos comprenderlo todo desde la subjetividad. Es la violencia del sujeto burgués que se siente dueño e impositor de orden de sí mismo y de todas las cosas; que se auto-define mediante una ciencia positivista. Adorno lo opone a un sujeto con muchas más posibilidades de experiencia que cualquiera que pueda proporcionar el pensamiento burgués y busca también una vida más verdadera, lo que incluye momentos estéticos.

El que la metafísica occidental sea ‘metafísica a través de una mirilla’ quiere decir que hay algo que restringe la mirada teórica. Para Kant es la realidad subjetiva, la más accesible o la más segura, porque así lo reveló Descartes. Pero, no somos concientes de que las categorías y los atributos de lo objetivo (la realidad, el ser, la cognición subjetiva) muestra el comportamiento de esa realidad objetiva.

La dialéctica siempre es contradictoria; Adorno la tomó como una negación (no-verdad) de la identidad de lo concebido en el concepto; como una rebelión hacia el concepto y las categorías que lo universalizan todo. La negatividad es el momento de la lucha, de la ruptura, de la tensión a la que Adorno se aferra como una clave para combatir a la ideología, a la inmovilidad y a la imposición de lo real o verdadero. La dialéctica de Adorno no tiene como finalidad llegar a síntesis, como en Hegel, porque este momento es ya una imposición. En vez de esto, la dialéctica de Adorno se centra en el momento de la negación. La negación es el momento permanente de crítica al sistema que implica transformación de lo que es y no debería ser, y reflexión aprehensiva de lo que fue y no debió haber sido. La negatividad de Adorno se opone a lo positivo (al sistema) lo que permite la dialéctica en lo político, que lleva a una superación.

La fuerza contradictoria de la dialéctica resulta molesta para los pensadores lógicos y sus principios rígidos, ya que ellos pretenden una unificación. La contradicción inherente a las cosas muchas veces nos revela verdades que elementos externos (la lógica formal) no pueden. Los asuntos siempre sugieren por sí mismos cual será la lógica de su comprensión: “Pues el hecho no cabe explicarlo por un esquema de orden jerárquico explicado desde fuera (…) sólo se puede sintetizar aquello que por sí mismo lo permite y exige.” (Adorno 2005) El objeto por sí solo exige una determinación, constitución, reificación. Es decir, los asuntos y los hechos se auto-explican en la revelación de sus contradicciones, las cuales no podemos imponer, surgen del mismo asunto. El pensamiento se involucra con el asunto a ser pensado; pero está siendo guiado por la objetividad de la contradicción inherente al asunto.

La Dialéctica Negativa es un levantamiento contra los sistemas y lo sistemático irreflexivo en filosofía, “poniendo de manifiesto lo no-idéntico que reprimen, y prestando atención a lo individual y a lo diferente que dejan a un lado”. (Reale; Antiseri 2004 p.740 Vol. III) Adorno va en contra de los sistemas totalitarios (como el hegelianismo sistemático) que eliminan las diferencias y rebajan la capacidad de lo individual. El impulso de conocer y controlar mueve a categorizar cosas no-idénticas.

Un universal (un concepto) no abarca a todas las singularidades. Los contrastes del ente con el universal tienen la necesidad de ser señaladas. Lo singular debe ser afirmado, esto está conectado con la constitución del sujeto como individuo o su integración a la masa.

Por un parte es inaceptable el carácter universal de identificación del concepto pero es igualmente irracional pensar en una singularidad pura. Se requiere un criterio de identidad entre el particular y el universal. He aquí la disyuntiva básica de la Dialéctica Negativa. Tiene que seguir afirmando la necesidad del concepto pero tiene que formar un criterio en el cual se podía definir en qué sentido no puede agotar la singularidad de los procesos que se le presentan. Ésta es una debilidad en la Dialéctica Negativa, porque por una parte se dice: aquí está el concepto y su ineficiencia, sus limitaciones, pero no se tiene una noción precisa de en qué consiste esta insuficiencia y como puede ser meditada o mejorada.

Según Hegel, cuando uno pretende encontrar el límite de una cosa (en este caso del concepto), uno parece saber que ya está más allá del límite o uno puede utilizar el poder especulativo para avanzar lo que es la insuficiencia. Pero Adorno no propone nada para ampliar el rango del concepto. Podría ser posible acercándose al objeto desde los diferentes ángulos del concepto. O, desde su concepto de constelación: la multipartición de enfoques de lo objetivo en la sociedad.

Posiblemente uno de los motivos que alimentan a la Dialéctica Negativa es demostrar la falsedad de la frase de Hegel ‘todo lo racional es real; y todo lo real es racional’; de ahí, según Hegel, podemos conceptualizar a lo real. Adorno diría que ‘la realidad es irracional’; por lo que está quebrada y es inconceptualizable en su totalidad. Sólo distinguiendo claramente la no-identidad de lo individual puede abrirse la puerta para un acercamiento a lo real y a la transformación de la misma. Este acercamiento a lo real una vez criticado el método identitario apunta a la primacía de lo material, del objeto. Por ello, algunos juzgan que su ontología es materialista. Cosa cuestionable. Porque es una anti-ontología y pretende una conciliación, un encuentro dialéctico entre lo material y lo subjetivo.
Adorno disputa la manera en que el dualismo (sujeto-objeto) es utilizado en los sistemas filosóficos. Porque se juzga que hay algo absolutamente primero y el cree que realmente se van engranando, que es algo categorial. Adorno nunca abandona el dualismo pero sí combate el uso discursivo de ambos polos, su distribución. El problema es que en el proceso de pensar se diluye el carácter verdadero de la dicotomía. Incluso, Adorno está en contra de Hegel que le da más importancia de la mediación que a la inmediatez.

Posiblemente esta dialéctica que Adorno busca entre el ser (el objeto) que tuvo mayor importancia en Aristóteles y el pensar (el sujeto) que cobra vigor con Descartes, venga en menoscabo cuando el elemento divino se le integra al humano; lo que hace que la balanza en la dicotomía se incline al segundo y que haga imposible una verdadera dialéctica que nos permita conocer la realidad. En vez de esto, la subjetividad soberana impone. Adorno busca a un sujeto cuya vida sea más verdadera; más individualidad; desedificado, con posibilidades de experiencia distintas a las que la noción de subjetividad pueda proponer.

En suma, Adorno ve al concepto no como unidad de particulares definidos y comprendido bajo un término sino como resultado del pensamiento dialéctico “en el que cada cosa es lo que es sólo en la medida en que se convierte en lo que no es” (Adorno; Horkheimer 1997 p.29); en el que objeto y sujeto sirven como tesis y antítesis para llegar a una síntesis. Y percibe a la dialéctica como algo que impulsa hacia un futuro deseable: el afán emancipatorio; liberar al pensamiento de la realidad contemporánea; negar y destruir la realidad para obtener otra mejor.

 

En Pensamiento Ilustrado como Gestor del Mundo Moderno

Parece haber una tremenda contradicción entre el origen de la Modernidad y sus resultados. El impulso a la Modernidad está en la Ilustración. En la Ilustración se intenta utilizar la razón para crear nuevas civilizaciones, para hacer del hombre un dios. Pero en esta búsqueda no se logra una superación intelectual uniforme. Algunas mentes alcanzan niveles de saber impensados mientras las mayorías se sumergen en la ignorancia. Lo anterior, aunado a la transformación de los medios de producción empuja hacia la explotación laboral, de los que poseen el saber hacia las masas ignorantes. Esto encuentra su esplendor en la Revolución Industrial, misma que parece apenas estar llegando a Tijuana en forma de ‘Maquiladora.’

Lo que pretendían los ilustrados, emancipar al hombre del miedo y la opresión a través de la razón, ha fracasado. La razón sólo ha sido un instrumento más de dominación. La ciencia se ha convertido en la verdad establecida. Con lo que los individuos ya no ejercen su razón, y si lo hacen, ya no tienen libertad para pensar por sí mismos porque hay una imposición que impregna a lo social de lo oficial. Con lo que la emancipación de la opresión y de la esclavitud material y espiritual ha sido aplazada. El elemento humano existe pero sólo el de unos cuantos y reducido por lo institucional.

La globalización es la modernidad en su versión capitalista en la que las innovaciones tecnológicas no sólo son importantes sino que son el núcleo de la misma. Está directamente ligada a la acumulación monetaria y a la imposición del capitalismo a escala mundial. Pero ésta corriente inicialmente económica trae consecuencias políticas, sociales y culturales. La centralización económica causa extrema pobreza a las ciudadanías de los países periféricos. Los habitantes oriundos de los suburbios son despojados de sus actividades laborales (agricultura, ganadería y pesca) por industrias dedicadas a ello con instrumentos modernos; pasan de ser propietarios y comerciantes libres a ser empleados jornaleros con sueldos ridículos y descrédito social. O bien, migran a las ciudades –grandes masas a Tijuana y de ahí los que pueden a E. U.- corriendo la misma suerte.

El desarrollo técnico y científico ha originado que el género humano piense que por ello va en progreso continuo, pero también ha convertido al hombre mismo en una herramienta de su propio sistema y lo ha llevado a la catástrofe existencial; el límite donde todos sus valores se pierden y es fácilmente manipulado. Irónicamente el modernismo, que en sus orígenes abogaba por la libertad de pensamiento, terminó sujetando a la sociedad a los lineamientos de sus propias normas y principios. (Revueltas) La misma instrumentación que ha traído algunas mejoras en la calidad de vida –a quienes pueden pagar por ello- suprime el contacto humano.

La incoherencia del sistema capitalista se evidencia tanto por el aumento en la polaridad económica del mundo como por la miseria espiritual de ambos sectores, y sus altos índices delictivos (robos, secuestros, asesinatos), estrés, neurosis, drogadicción, etc. El uso irracional de la ciencia y la tecnología, la mercantilización de todo, incluyendo arte y cultura, el fanatismo en la promoción del consumo, la creación de necesidades en el individuo (o pretender satisfacer falsamente las mismas), arrojándolo al consumismo.

En este sistema todo lo opuesto tiende a ser eliminado por coacción; dejando que se una o se muera; destruyendo su capacidad de autosuficiencia; obligándolo a ser dependiente de quien detenta el poder; quitándole la habilidad de ser auto-dependiente no sólo en el aspecto económico, sino en sus ideales y proyectos de vida. Aumentando así las polaridades.

Los países centrales, por medio de sus transnacionales, controlan el comercio, promueven la homogeneización y dominan las nuevas corrientes ideológicas. Junto a las agencias monetarias internacionales, limitan la autonomía de los Estados, quienes se convierten en administradores de los primeros, manteniendo así el control de lo social. A su vez, el Estado somete a la sociedad a permanecer dentro de un marco que no altere las relaciones de jerarquía esenciales, sólo permitiendo un limitado grado de libertad para decidir sobre las opciones ya impuestas. Es fomentada la participación política ciudadana, pero dentro del mismo escenario, con una vigilancia permanente, dándole opciones limitadas.

Cuando el humano o lo que resta de él, se da cuenta entre fábricas, alejado de sus seres queridos, distante de sus sueños e inmerso entre una muchedumbre a la que poco le importa que ya es parte de una nueva realidad, que es un ciudadano del mundo, pero sin raíces, sin creencias definidas, sin originalidad, sino un producto mecánico, una pieza más del todo es cuando surge el germen de lo que se ha llamado Posmodernidad. Tal vez este salto resida en la conciencia de la reafirmación del autoritarismoen sus diversas modalidades y el obvio anhelo de libertad; el olvido del ser (Heidegger) a manos de la Modernidad; la pérdida de razón individual suplida por una racionalidad social superficial impuesta. Claro que sólo vive en la Posmodernidad quien ha pasado por la Modernidad y siente angustia por ello.

Lo ‘hiper’ es lo distintivo de la Posmodernidad. Este exceso ocurre –entre otras cosas- en el consumo, pero también en el uso de tecnologías de la información. El consumo es quien da sentido a nuestra manera de vivir. La vida se define por la posibilidad de alcanzar ciertas cosas o por el ansia de no poder alcanzarlas. Respecto a las tecnologías de la información, el que gran cantidad de la información que recibimos sea anónima, favorece la disolución del sujeto y de la responsabilidad, características de la época, favorecidas por el mundo irreal creado en las telenovelas y la cinematografía, donde los actores son objetivados y nosotros somos espectadores de crímenes, abusos y corrupción, sin sentir ninguna responsabilidad. Parece que este estado psicológico sobrevive en el mundo real.

Además, en la Posmodernidad aparece una identidad ya no dictada tanto por la moral sino por lo comercial, la creencia de que usar cierta marca o tener acceso a ciertos bienes eleva tu valor y nutre tu significación social; tampoco dialogamos ni nos enteramos de las noticias personalmente sino vía electrónica; ya no hay sujetos con los que podamos relacionarnos, ni siquiera rizomaticamente, ya todo son reificaciones (el mecánico, la prostituta, la maestra, el albañil, el arquitecto) a los que contratamos y nos valemos de sus servicios, y a los que les ofrecemos los nuestros.

Quizás la diferencia más marcada entre las dos épocas contemporáneas sea que la Modernidad es racionalista mientras la Posmodernidad desafía al autoritarismo, desafía al ‘yo’, estetiza la existencia, trivializa el poder emancipatorio de la razón para alcanzar el progreso. En vez de esto, cree que los sistemas racionales omnicomprensivos esconden totalitarismo y barbarie. Es pesimista.

Para un iluminista la Modernidad sería concebida como una tensión entre ciencia, moral y arte para lograr el control de la naturaleza y el progreso, dentro de un proceso histórico que tiende a una armonía final. Hoy ha desaparecido el optimismo iluminista. La reconciliación de lo bueno, lo verdadero y lo bello fue una ilusión extinta. La decepción se nombra ‘Posmodernidad’. La pérdida de una ilusión significa una resignación a la realidad, pero también una resignificación de la misma. La alabanza a lo heterogéneo en medio de lo cual debemos residir. No es muy atrevido decir que algo tubo que ver la crítica de la Escuela de Frankfurt a la Modernidad para el surgimiento de la Posmodernidad.

Alguien pude afirmar que la multiplicidad, la hibridación total y el caos del posmodernismo son reflejados fielmente en Tijuana siendo esto un ataque al concepto fijo, al significado específico que exigía la Modernidad con su racionalidad, sus sistemas omnicomprensivos y sus nociones representativo-identitarias; que en Tijuana no existe el significado-significante ideal porque no hay una comunidad homogénea. Pero hay que deliberar hasta qué grado Tijuana es una ciudad Posmoderna y no una ciudad irracional que encaja con los esquemas posmodernos sin nunca haber tenido realmente una etapa moderna y racional.

El sujeto humano ahora con mayor inteligencia funcional, reconoce al yo como la idealidad, como algo externo, por tanto una cosificación social. En vez esto, se esfuerza por buscar conexiones comerciales, políticas, sociales, etc., que lo posicionen mejor. Intenta responder a lo que se presenta como socio-culturalmente más deseable, pero manteniendo el control y estando conciente del juego, manipulando al ego ideal.

Lo lamentable es que la falta que ocasiona la pérdida de un ideal en seres inteligentes pero rezagados espiritualmente está siendo llenada por banalidades que obedecen a intereses comerciales, económicos, egoístas, al poder establecido. Tijuana en la posmodernidad (al igual que el ser) es la indefinición y la transformación. Indefinición llenada por identidades políticas o vandálicas. Transformación dictada por las transnacionales. Podríamos llamarla McTijuana (José Kozer, haciendo referencia a la transnacional McDonalds); Tijuana la Horrible (Berumen); pero estas predicaciones tienen un tono peyorativo que no engloban a las distintas características propias de la ciudad. Mejor estudiemos a Tijuana y su gente.

 

Tijuana y los sedimentos significantes de la región, lejanos del ideal ilustrado

Resulta característico de casi toda ciudad encontrar un centro histórico que confiera identidad a la gente de la región por algo que las une y las hace hermanarse. El recorrido por los centros históricos nos revela mucho del carácter de la entidad. A diferencia de ciudades como Puebla que tienen sus calles centrales y Palacio de Gobierno (en Edificios históricos) inscritos de glorias militares y nombres célebres; en Tijuana nuestro centro histórico es la Av. Revolución y la Zona Norte. Este revela prostitución, tráfico de droga, migración, inestabilidad social y turismo diverso. Todo esto, la misma ciudad, producto de factores propios de la mente Ilustrada.

La prostitución y la migración en la forma en la que se presenta en Tijuana es producto de la polarización económica. Mientras que algunos tienen el tiempo y los recursos para ir a divertirse sin otra preocupación, millones tienen que migrar, por necesidad, al ser desposeídos de sus actividades tradiciones por la industria, para buscar alguna oportunidad de trabajo. Muchas veces mujeres, regularmente madres solteras sin educación, no pueden integrarse en otro campo bien remunerado más que en la prostitución. La inestabilidad social es un producto de lo anterior aunado a la inseguridad. Inseguridad, delincuencia y narcotráfico causado por la pérdida de conciencia ética, a su vez producida por la subjetivación de todo en la era del sujeto divino que no percibe que hay una cierta verdad social objetiva externa a la libre voluntad individual. Además del consumo desmedido de tóxicos para intentar evadirse de una realidad espiritual y muchas veces físicamente deprimente o del aburrimiento característico de la Era Industrial, la cual nos obliga a migrar separándonos de los seres queridos y orillándonos a la soledad.

El que la ciudad esté llena de basura parece algo muy significativo del tipo de la visión contemporánea donde todo es visto como objeto de desecho, lo que incluye a los seres humanos. Recursos que pierden valor cuando no son útiles para cubrir las demandas del sistema.
           
Tijuana, al igual que sus ciudadanos, es una ciudad formada por lo extraño, por lo externo, por extranjeros que acuden buscando alcohol, sexo y drogas, mano de obra barata y migrantes nacionales que acuden a satisfacer la demanda. Tal vez, en las últimas décadas, la mayor causa de migración a la ciudad sea la industria maquiladora.

El la maquiladora, la mayoría de la mano de obra no calificada está contenta en un primer momento por tener un trabajo aparentemente estable, en el que van a laborar un preestablecido número de horas al día, a la sombra, y contarán con los servicios básicos de vivienda y salud. Conforme pasa el tiempo se dan cuenta de la robotización de la vida laboral, la monotonía, la falta de libertad , la carencia de ocio, su vacío existencial, el descuido de su familia que termina provocando hijos sin formación humana, la infidelidad marital, la carencia de empleo en las periódicas crisis, los narcóticos y el suicidio como último escape. Con el correr de los años llegan a comparar los cercos de las maquiladoras como rejas de una cárcel en la que tienen que pasarse de 8 a 12 horas diarias de 5 a 6 días de la semana si quieren comer. A pesar de tener la opción de renunciar, la mayoría de los sujetos tiene tan escasa educación y tan baja autoestima, provocada por el mismo sistema que requiere este tipo de sujetos, que difícilmente podrían sobrevivir siendo independientes, por lo que están esclavizados en ese ciclo.

Estos sujetos son resultado de la metamorfosis en los medios de producción provocada por el desarrollo tecnológico. Esto ha fijado una auto-comprensión cientificista, que funciona como un conjunto de ideas determinadas en un colectivo social, una vez establecidas aceptadas como verdaderas de forma irracional, lo que va en deterioro del ejercicio reflexivo individual. Ello ha aturdido con enorme fanatismo al sujeto y su razón individual, llevándolo cerca del exterminio para convertirlo en una pieza más del sistema.

La era tecnológica ha tenido como su himno la utilización de instrumentos que no sólo han facilitado la vida humana sino que les han robado su creatividad, los han hecho pensar que a través de la tecnología todo se puede lograr. Esta tendencia ha influenciado todos los campos del actuar humano. Vino a cambiar la diversidad cultural, las relaciones personales y el valor de uso de los productos que prevalecían en el formato precapitalista, por la uniformidad ideológica, el distanciamiento social y el valor de cambio (Marx) de los productos, creando un vacío espiritual en los seres humanos. (Revueltas) El capitalismo ha generado los sujetos –vistos como objetos, hechos cosa- que le den perpetuidad. Estos son los típicos ciudadanos tijuanenses trabajadores de maquiladora.

Entre otros objetos esparcidos por la ciudad que alcanzan definición tenemos al desierto y a la frontera. El desierto sirve como fantasma y lejanía: como alucinación de lo que se cree percibir, como realidad virtual o fantaseada, como un espectáculo al estilo Las Vegas, montado en la misma escenografía del desierto, donde se encuentra un oasis, mitad realidad-mitad ilusión: bares en cada esquina, casinos, balaceras, cárteles del narco, mujeres semidesnudas en la calle, playa-frontera, chinos y alemanes, como si todo fuera parte de una película hollywoodense. “Lo maravilloso de que la realidad sea un espectáculo es que es más cómodo. Si no estamos en el mundo, sino en un show, entonces no somos corresponsables sino espectadores; no tienes porqué sentirte culpable, sino sentarte, ver y divertirte a lo grande” (Yépez 2006 p.30)
 
‘El bordo’ es división y marginación: el hecho físico y psicológico de tener que afrontar todos los días a una frontera es un acto segregacionista con repercusiones. No es sólo una valla de una propiedad; clasifica y discrimina. Para el tijuanense que cruza todos los días a trabajar es un tramite que le quita tiempo; pero para ‘el inmigrante’ es ponerle una etiqueta de indeseable, es negarle acceder a una mejor oportunidad de vida, ¿no se suponía que darle oportunidad de desarrollo material y espiritual a todos los hombres era una premisa básica del pensamiento ilustrado? Lo anterior provoca un resentimiento hacia ‘el otro’, reafirmando el autoritarismo formador y no el pensamiento reflexivo. Como venganza se pretende burlar de ‘el gringo’ cuando pueda. A pesar de anhelar la vida de aquel en los bienes que al fin es lo que dicta la vida actual.
Para el ciudadano tijuanense común (como para la mayoría de los ciudadanos del mundo), la lucha por la supervivencia marca su adaptación al nuevo escenario; se desprende de toda conciencia de individualidad e intenta ingresar al mundo tal como es vivido, pretendiendo alcanzar poder adquisitivo e influir en el campo político para sentirse parte del juego, parte del mundo. Todo pierde su significado fijo pero no importa, lo importante es ingresar al mundo del placer y de lo que en ese momento sea reconocido (la moda). No importa si es a través de ponerse ciertas mascaras identitarias fantasmales como adquieren una identidad superior, aún cuando pierdan su libertad de acción y pensar o actúen fuera del marco legal.

Además de los problemas que la situación actual presenta, la vida en Tijuana se vuelve particularmente problemática debido a factores como la migración, la multiculturalidad, la influencia estadounidense, la falta de una identidad regional, el narcotráfico, la corrupción política y policíaca.

Aquello contra lo que la Ilustración luchó ha sobrevivido y cobrado fuerza en nuestra ciudad. Entre las condiciones actuales de vida para el tijuanense y los ideales ilustrados que han dado a luz la Modernidad existe una gran distancia.

En Tijuana se vuelve realidad el sujeto des-espiritualizado, puramente funcional, pero no por vivir en la Posmodernidad sino porque Tijuana no tiene un ego ideal definido, socialmente constituido, que motive al individuo a perseguir un ideal. Ello se debe a que no hay una idea clara del Eidos de Tijuana. La gente no se considera parte de la sociedad tijuanense a pesar de residir en ella. Tijuana representa heterogeneidad y multiculturalismo, se abre a la manifestación de nuevos sentidos e identidades.  Pero ello mismo provoca su ausencia de ser, su olvido de qué es; de definirse como esto que pretende esto; el sujeto se vuelve una parte más de una masa desterritorializada intentado funcionar en el sistema.

Tijuana es más una Polis que una Natio. Natio es una concepción de nacer que, mientras incluye identidad geográfica, no incluye identidad racial. El sitio donde se nace es apropiado para vivir, en tanto que se vive con aquellos con los cuales se ha nacido. Esto debe ser contrastado con la idea griega de la pre-ciudad, llamada la Polis, que es un lugar de reunión no orientada para reordenar la naturaleza para el vivir, sino concentrar poder, disputar, debatir, y finalmente combatir, tanto lo intra-polis, como lo extra-polis.

En el espacio social tijuanense , sobretodo en los sitios típicos de la ciudad, se puede sentir un leve aire del espíritu tijuanense, pero es más sensación nostálgica hipostasiada de las vivencias que hemos tenido en lugares comunes, las leyendas en dichos sitios y la identidad que queremos imponer, diferente a capturar el espíritu tijuanense en esos espacios.

El ciudadano tijuanense inmerso en su vida fáctica, es inconciente de aquello que lo circunda, no tiene una conciencia histórica, generacional, de clase y de grupo cimentada en conocimientos de Tijuana y los tijuanenses, lo que trae graves repercusiones en su propia constitución, pues al fin el sujeto ordinal está constituido por la otredad que lo circunda. Si desconoce a la intersubjetividad fundante se desconoce a sí mismo:

Conciencia (pensamiento) histórica implica conciencia de la situación de conflicto que ha determinado el presente. También implica una autoconciencia respecto a lo que es historia ideológica e historia original, que engloba la vida pasada de los vencedores y de los vencidos. (Benjamin)

Conciencia generacional es el conocimiento de la distribución de poder entre subgrupos basados en edades. Conlleva pensar las posibles determinaciones del poder en el futuro. (Hegel; Weber)

Conciencia de clase es referente a los grupos económicos y culturales. Hay muchas maneras de definir clase: por el trabajo realizado, la herencia simbólica, la adquisición monetaria en crimen o en guerra, etc. (Marx; Sartre) Esta conciencia es determinante para la existencia de “identidad” ciudadana.

Conciencia de grupo, respecto a los microsectores en los que nos desenvolvemos cotidianamente. Si las personas no saben qué hacen y qué piensan sus conciudadanos, no sólo no hay conciencia de grupo, no hay mayores conciencias. (Hegel)

El que no haya conciencia sobre los puntos anteriores en el grueso de la comunidad tijuanense destruye la posibilidad de que el ciudadano esté constituido genealógicamente; “Tijuana es una ciudad que cree no tener raíces, es una ciudad de raíces arrancadas.” (Yépez 2006 p.20) Es un ciudadano que busca la identidad de la que carece, por lo que es fácilmente manipulado.

Lo anterior me permite elaborar un recuento de tres tipos de ciudadanos retratados en el imaginario tijuanense, todos afectados por la teoría social que vengo definiendo.

Primero tenemos el caso de los migrantes que vienen con una formación dogmática, fría e irreflexiva. Es la gente que reafirma su origen impuesto contrastándose con el resto. Un sujeto venido de Chiapas reafirma su identidad al decir ‘los chiapanecos nos comportamos así, tenemos tal moral, tales costumbres, este Dios y tales valores.’ En vez de ver lo arbitrario de lo cultural que lo constituye, lo reafirma al ver a la otredad, no se pone a cuestionar el porqué de la diversidad; el contexto social fundante. Sólo repite irreflexivamente la constitución que lo ha formado reafirmandola, reafirmando la ideología arbitrariamente impuesta.

El segundo tipo está conformado de ciudadanos migrantes que adoptan a la ciudad como suya, por los tijuanenses nativos, pero sobretodo de tijuanenses con padres foráneos. Se darán cuenta que su formación no responde a un carácter definido, que no siente identidad con una sociedad que les brinde certeza de lo que son, tienen hambre de encontrar significados, no les gusta ser significantes, no se bastan con sí mismos porque no piensan reflexivamente, ocupan que otro guíe su vida, o bien, una evidencia y reconocerse en otros iguales para tener una certeza que les dé tranquilidad, que les haga salir de su desesperanza; ocupan creer que saben, que saben qué quieren. Por ello, ocupan convertir la falta en un delirio. Un delirio social llamado realidad donde encuentran identidad: psicosis social (Lacan). Al sentir ‘la pérdida que surge de la partida’ (Canclini); al verse y sentirse sin raíces advirtiendo que no pertenecen a una comunidad del interior de la República, ni pertenecen a la comunidad estadounidense y que en Tijuana no hay un eidos ideal, buscarán una identidad en ciertos círculos: cholos, chicanos, católicos, protestantismo cristiano, equipos deportivos, incluso grupos seudo-intelectuales o círculos académicos.

El tercer grupo de ciudadanos que Tijuana sostiene, que es minoritario en extremo, es el que se da cuenta que es un ciudadano del mundo pero indefinido. No como una parte más del todo sino con la originalidad que adquiere al contrastase con la otredad, con lo que no pertenece a su formación –la multuculturalidad internacional residente en Tijuana. Estos se dan cuenta de que están formados por el contexto humano que los circunda y que como significantes pueden frecuentemente redefinirse ellos mismos. Es decir, se percatan que en la era actual todo es un juego de relaciones, integraciones, semejanzas y diferenciaciones que podemos controlar a conveniencia. Pero que a la vez son concientes de la importancia de preservar ciertos valores objetivos que hagan las veces de leyes universales o principios positivos. Y de conservar una constante crítica al statu quo actual.

Lo más preocupante de los dos primeros grupos de ciudadanos anteriores es un factor que Tijuana nos deja ver a gran escala, el atrofio de su mente suplida por una razón instrumental. La industria maquiladora, el trabajo tecnificado en las oficinas y el entretenimiento mediático imponen sobre estos sujetos una paternidad económica, una vida tecnificada, a la ciencia como ideología, a la comprobación empírica como la verdad absoluta, a la especulación, el ocio y las actividades mentales independientes como pérdida de tiempo en la vida productiva. Con ello, la racionalidad se ve mermada. Al trabajador se le anula su subjetividad y se le convierte en cosa, reduciendo su razón a lo cognitivo-instrumental. Lo cual crea grandes masas retrazadas que son chantajeados por los políticos populistas prometiéndoles un futuro mejor; los equipos deportivos, las telenovelas o las drogas intentando evadirse de su realidad, crear emociones en una sociedad anestesiada y darles esperanza de regocijarse con el triunfo de otros; o los comerciales y el desenfreno sexual vendiéndoles la idea de que eso es de lo que carecen para sentirse vivos y ser felices.  Los centros de entretenimiento nocturno en Tijuana están llenos de esta gente insatisfecha.

Estos sujetos, cuya agencia se encuentra en lo social, toleran ser vistos como objetos de consumo. Su remanente de mente está ocupado el saber técnico y la adaptación para su supervivencia. El pensamiento identificador que la era tecno-científica ha universalizado estructura su pensamiento y relaciones. Dentro de esta estructura ya no hay una relación entre sujetos sino entre objetos, entre sujetos reificados que obedecen a la Industria Cultural, que buscan que alguien externo -y no ellos mismos- los guíe, los defina y los identifique.

El tercer tipo de sujeto, a través de la transculturación, se da cuenta de que la repetición del yo es el síntoma; de que éste sólo tapa la falta; de ahí las definiciones, los significados, las identidades: ‘yo soy así’, ‘el mundo es así’. El individuo al ser conciente de ello puede controlar lo que es y como quiere ser visto (al conocer las creencia sociales identificantes). El clima social en Tijuana permite el espacio para no encasillar al sujeto a un significado determinado pero las relaciones laborales y la Industria Cultural determinan que la gran masa de la población tanto en esta ciudad como en el resto del mundo tengan una razón atada a lo fáctico, a lo utilitario.

Tijuana encuentra identidad en su libre significancia. Por ello, puedo decir que Tijuana es una invitación a desprenderse del pensamiento identificante. Pero esta libertad surgida de la hibridación y de la pérdida no es placentera, regularmente es acompañada de un sentimiento de extrañeza, de encontrarnos en un no-lugar y de angustia.

Cuando hay una identidad social hay una pérdida de libertad. Se nos cosifica y nosotros debemos responder con la identidad que se tiene del significado de aquello con lo cual se nos asocia. Pero cuando somos concientes de este juego somos libres, porque nosotros lo controlamos. Tijuana es una invitación a emanciparnos de la cosificación social del sujeto.

Berumen afirma que “Tijuana era percibida como un lugar-otro; esto es como un espacio que carecía de sentido alguno o porque finalmente poseía una identidad que no podía definirse en términos totalmente positivos.” (Berumen 2003 p.263) Pero esto no tiene porque ser negativo. La ideología de la identidad es nociva precisamente porque busca imponer identidad a lo que no es idéntico jamás. (Adorno)

 

Conclusión. 

El pensamiento ilustrado pretendió alcanzar sus fines a través del desarrollo científico, mismo que fue alma de la Modernidad y de la idea de progreso, pretendiendo ser un método emancipatorio, pero está ligado a la imposición política y cultural de la clase dominante. La ciencia es usada como otra forma de respaldar a la ideología que sustenta al poder y a su contraparte, el obrero miserable. Éste ha sido un espectro que ha violentado a nuestra era, y que contrasta con su supuesta grandeza. Al tener el sujeto que luchar por su auto-conservación, su racionalidad se limita a la aprehensión de habilidades para su supervivencia en las largas jornadas laborales, en la estructura de conciencia social identificante que le exige títulos, posición social y económica para ser reconocido. Mientras el sujeto en sí mismo, el humano queda reducido y su reflexividad anulada por la razón instrumental. 

Por ello, el sujeto que desee liberarse debe auto-definirse. Distinguir al pensamiento identificador que dicta toda decisión en nuestras vidas, las cuales están basadas en significados y en identidad. El significado es un imperativo social. Aquello que constituye el significado tiene que ser idéntico a sí mismo para ser socialmente aceptado.  La única forma de trascender esta institucionalidad y formalismo social es cuando logremos trascender las determinaciones sociales. Por tanto, ocupamos de una autoconciencia que venga a liberarnos del claustro.

En La Dialéctica del Iluminismo se señala que el iluminismo es un aparente sin salida pues los mismos patrones que la generan producen su destrucción. Al aceptar a la ciencia y la exigencia empírica y subjetivista como base del saber se niega toda concepción de verdad y libertad, pues son científicamente indemostrables. Por ello, aparentemente charlatanería.

La Critica de la Razón Instrumental nos muestra como los ideales ilustrados han sido un obstáculo para lo que pretendían defender. La razón se convierte de un medio a un fin, el hombre pasa de servirse de la razón a ser siervo de la misma y el limitado uso de la primera se desgasta en lo utilitario. Se pasa de lo objetivo a lo subjetivo eliminando los conceptos que pretendían defender.

En la Dialéctica Negativa vimos algunos de los errores epistémicos y conceptuales que han sido el germen de los momentos anteriores. Este texto puede sugerir nuestra vía de escape al sistema porque nos propone una critica permanente para combatir a la ideología y a lo que se nos intenta imponer, es una invitación a negarse a obedecer e intentar transformar nuestra realidad cuando las cosas que son no deberían ser. Es un momento de crítica y negación permanente al sistema y a la imposición de la verdad.

Finalmente perdura la necesidad de una reconstrucción racional, con la herramienta propia que hoy se considera obsoleta: la crítica filosófica de la sociedad; con teorías desechadas aunque nunca realizadas: las teorías ilustradas y; con un método radicalmente distinto al antes usado: el método el dialéctico. La dialéctica es romper la coacción de la identificación del concepto de humanidad para que esta logre la verdadera identidad con su concepto.

La dialéctica en nuestros días sólo será posible si reivindicamos a la teoría. No podemos estar exigiendo a toda teoría ‘un visado práctico’. Si lo hacemos eliminamos su poder creativo y aniquilamos lo que ésta puede aportar. Como un día se pretendió que la filosofía fuera sierva de la teología hoy se pretende que la teoría sea sierva de la praxis. Con lo que hacemos imposible la dialéctica. Éste fue el problema de la ilustración: la teoría, el pensamiento, la razón metafísica sucumbió ante la praxis y terminó por ser regida por la misma. De todo pensamiento se exige su praxis. Con ello se elimina el poder de la teoría y se vive inmerso en un mundo de praxis sin pensamiento por sí mismo sino sólo al servicio del sistema y de la utilidad. La praxis no tiene dirección ni progreso real hasta que no libere a la teoría de sus cadenas y permita el libre filosofar desprendido de la necesidad. “Quien tilda a la teoría de anacrónica obedece al topos de suprimir como anticuado lo que sigue doliendo como fracaso.” (Adorno 2005 p.140) No ceder al pragmatismo es la consigna de la teoría para ver algún día realizadas sus utopías. Tampoco se trata de aplazar infinitamente la praxis sino darle su justo valor a ambos momentos sin subordinación. No pedir a la teoría utilidad práctica ni creer que toda praxis tiene un fundamento teórico.   

El pensamiento utópico es válido en tanto que teórico, en oposición dialéctica a la praxis. La utopía es lo des-semejante, lo diferente, lo ideal por lo que se debe luchar. Aún cuando irrealizable en un momento dado es pensar en nuevas formas de relacionarnos y de vivir en sociedad distintas a la actual, a lo que hoy se ha renunciado proclamando ¡aceptar la realidad tal cual es! Por ello la utopía es teoría, es pensamiento, es una propuesta de un mundo distinto; es una crítica a la que se ha renunciado no solo en la Filosofía sino hasta en la Ciencia Ficción.

Cuando la teoría recupere su debido puesto y cumpla la contraparte (la praxis) con su función dialéctica, podremos tener un movimiento dialéctico que nos lleve a una verdadera transformación y superación del mundo, en flujo constante hacia nuevas realidades.

 

 

 

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Sin estudios técnicos o profesionales.

Incluso tienen restringidos los permisos para ir al baño y para asuntos personales o de salud, muchas veces les son negados los permisos por ‘necesidades de la empresa’, como si importaran más  que las necesidades humanas. Algunos cuando sienten malestares físicos prefieren no presentarse y acudir al IMSS porque después no los dejan salir. El problema es que aún con receta médica expedida por el IMSS son sancionados sin pago por el día; sin receta médica, suspendidos sin goce de sueldo, lo que provoca que regularmente los empleados se presenten en mal estado de salud, siendo focos de infección.

El significado, simbolismo, y alegorismo humano.  

A pesar de que existe la creencia de que la ciudad no tiene raíces, si hay una dureza real, un ‘referente sedimentado’ que participa en la determinación del sujeto, a la que se le puede dar una lectura.

Imaginario: serie de imágenes interpretativas, generalmente irreales, respecto a lo que algo es. Hay una tensión teórica en este concepto, ya que no deja en claro cómo una imagen social podría ser verdadera o no, lo cual promueve que se interioricen estas imágenes teóricamente en la forma reificada de ideología del encubrimiento (Ricoeur).

“(…) el carácter se logra mediante el hábito, que el ethos no es, como el páthos, dado por naturaleza, sino adquirido por hábito. Pero no por eso tiene menos realidad, y de ahí la enérgica y usual expresión segunda naturaleza. A su vez los hábitos nacen por repetición de actos iguales.” (Aranguren 1990, p. 22)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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