un árbol
mirar un árbol
i sentir en la garganta
cómo van creciendo sus hojas
cómo desvía las palabras en el viento
mirar un árbol
i sentir en el vientre
su raíz de silencios
mirar un árbol
i agotarlo en mí
¿cómo?
cómo curarme de la vida
cuando la vida es costumbre de huesos
cartílago de pájaros
lugares de invierno
cómo curarme de la vida cuando a la vida
le duelen las piernas
i se le escapan los días
cómo curarme de la vida cuando la vida pasa de largo
i esconde su boca entre lo invisible
cómo curarme de la vida que me tira piedras i planes
la vida que lleva pantalones flacos i deudas en el hombro
cómo curarme de la vida
i sus ventanas desoladas
su ciudad de ojos
su corazón de tétanos i cortaduras
¿cómo?
de los que soy
soy de los malditos que lloran escondidos
debajo de un atardecer
soy de los asesinos que jamás le arrancarían
los ojos a un niño sucio
soy de los pirómanos que pierden las manos
antes de incendiar una flor
soy de los huérfanos que a todo le hayan un techo
soy de los hambrientos con licenciatura
soy de los que se hicieron viejos en el exilio
porque no aprendieron a perderse en su propia tierra
soy de los bastardos que no supieron callarse
cuando se desplomó el rostro mutilado de dios
soy de los heridos que van siendo arrastrados
por su propia lengua de sangre
soy de los que no se salvan
de lo que soy
subirme a mi fantasma
soy mi propio fantasma:
el que entonces vivió y
vive ahora, en lugar
del que huyó y muere todavía
josé pascual buxó
voy a subirme a mi fantasma
un cuervo de ramas que se asemejan a la noche
el entumido paso del vagabundo
la piedra cruzada por un azar en la esquina
los trenes enfermos de la mañana
la silla blanca que sostiene a un invisible
los espacios con soledad que hay de una puerta a otra
las metafísicas para sanar o cortarme las manos
los eclipses a través del aliento
un atardecer de noviembre un sorbo de agua
mi propia historia de cíclopes
voy a subirme a mi fantasma de alcohol i miel
ese tiempo caminando las bardas
ese mover de arena de las sábanas
voy a subirme a mi fantasma
para decirle que he nacido por el puro gusto de brincar en sus ojos
i dibujarle un colibrí
estar en el mundo
estar en el mundo
sin ninguna dosis de ficción
me duele me encorva
me hace lento e imposible
tardo en amar los pronósticos del hambre
que anoche causaron en mí una ternura
todo lo vuelvo más difícil como si me estorbaran
las manos varadas en los temores
en la piel que no deja de levantarse desde el frío
ni de escupir esta enfermedad de lo estéril
estos laberintos inútiles que suceden
hasta que algo en el mundo se rompe con hervor
i asomo una pierna a la existencia
que me hace dar el primer paso en esta luz
seguida de pájaros
de búsquedas repentinas
de niño crecido en el corazón
lamenavajas
nada
jamás
he de decir
que no sea yo
aún lo contrario
que digo
soy
búsqueda
no existen alimentos específicos
para producir poemas
m.c.
sin disculparme
por esta pretensión lírica de clandestino
yo también salgo a buscar los poemas
i en algunas ocasiones vitalicias
los encuentro cambiando las líneas de sus manos
por un abismo
un instante de dios dejando ver sus cicatriz
o simplemente una moneda
no llevo redes ni arpones como destino
acaso un láudano destilado desde mi voz imprecisa
hacia el mundo i sus escombros
para enterrarlo en el primer verso que se descuide
i me enseñe sus ojos
datos
Iván Camarena. Hermosillo, Sonora, jueves 12 de marzo de 1981, 8:15am, egresado de la escuela de Letras de la Universidad de Sonora; editor, dibujante, tallerista, bibliotecario, locutor de radio y periodista cultural; ha publicado Cuerpos de quedarse, Lamenavajas, Magdalena desnuda jugando a los poemas, y, Andarlanada. Integrante del comité organizador del Encuentro Hispanoamericano de Escritores Horas de Junio y maestrante de Historia Regional y Frontera en El Colegio de Sonora.

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