
PETER SLOTERDIJK: DEL PESIMISMO METODOLÓGICO AL CINISMO DIFUSO DE NUESTRAS SOCIEDADES EXHAUSTAS
Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca
“Conjeturas sobre el animal que topa consigo, se propone lo grande,
a menudo no avanza un paso y, a veces, esta harto de todo”
P. Sloterdijk
Antes, cuando dicté mi primer Seminario de Postgrado sobre Peter Sloterdijk[1] tuve algunos estudiantes inscritos, otros como alumnos libres –en calidad de 'turistas-curiosos'– mientras que otros, reticentes, optaban por autores canónicos de la historia de la Filosofía. Ahora, en cambio, es -incluso- de buen tono citarlo y los Seminarios[2], Congresos y Tesis en torno a Sloterdijk se multiplican. Pero sería injusto reducir a una simple moda el éxito de este filósofo alemán que podríamos describir como un anti-Habermas (él prefiere presentarse como un nietzscheano de izquierdas). En cualquier caso, sus lectores se multiplican.
Peter Sloterdijk, rector de una universidad especializada en nuevos medios y diseño -la Hochschule für Gestaltung, en Karlsruhe-, célebre por su ya legendaria Crítica de la razón Cínica[3] y su hoy visionaria trilogía Esferas[4] es, sin duda, el filósofo alemán más célebre después de Heidegger. También es el supuesto responsable -a través de la publicación de su "Reglas para el Parque Humano; una respuesta a la Carta sobre el Humanismo" de abrir las puertas al debate en torno a la eugenesia y con ello convocar los fantasmas del nacional-socialismo -que aun se ciernen sobre el inconsciente colectivo de Alemania, que reviven con el anuncio de una era antropotécnica caracterizada por los experimentos[5] y la manipulación genética.
De una gran cultura filosófica, bella retórica y un estilo provocador, Sloterdijk enfrenta los problemas de su tiempo con las armas de un fenomenólogo agudo, atento y perspicaz, que desea escribir una “ontología de nosotros mismos”. Su independencia le lleva, sin reparos, no sólo a mostrar su vasta discrepancia con “el sueño ilustrado”, sino que además a hacer suyas las propuestas de filósofos incómodos y no siempre bienvenidos en Alemania: Nietzsche y Heidegger.
Peter Sloterdijk es los que viven con intensidad la época que les ha tocado.
Manipulación genética, crisis de la cultura (disturbios en el Parque Humano[6])
mutación antropotécnica, desaparición de fronteras: no hay nada del futuro
que asuste a este pensador postheideggeriano seducido por la tecnociencia.
En 1999 se vio envuelto en una polémica al anunciar durante un coloquio
las Normas
para el parque humano. Los pro y anti-Sloterdijk
se cruzaron invectivas a través de la prensa. Pese a ello, la consagración,
universitaria y mediática, llegó, ya que a los 54 años fue nombrado rector
de la
Hochschule
für Gestaltung, donde imparte filosofía y estética, y luego elegido para
suceder al crítico Marcel Reich-Ranicki como presentador, junto a Rüdiger
Safranski, para la
Televisión
alemana de un programa cultural con características de estelar: El
Cuarteto Filosófico[7].
Sloterdijk quien en Normas para el Parque
Humano[8]
se inquietaba por la desaparición del humanismo erudito hoy hace alarde
de un optimismo sorprendente. El mundo en el que vivirá su hija, de diez
años, ya no parece preocuparle. Y mientras continúa con su trabajo, disfruta
con apetito de los placeres de la vida. Este gigante apasionado por las
nuevas formas de la cultura, la buena literatura, la buena comida y los
paseos en bicicleta por los aledaños de su casa de Grignan, en la provincia
del Dréme,
donde reside. Muy alemán, sin duda, pero también muy francés.
Desde la publicación de Normas para el parque
humano
a Sloterdijk le inquietaba la evolución de la humanidad. Hoy su preocupación
parece haber mudado en adhesión al mundo que nos espera. En efecto, después
de la
Segunda Guerra la filosofía continental se convirtió
en una especie de hermenéutica de la catástrofe. Entender la pesadilla,
asomarse al abismo, fue la misión principal del pensamiento. Y los filósofos
debían comprometerse a que sus textos jamás pudieran servir de coartada
a los horrores venideros. De ahí la orientación hacia una filosofía "gótica",
término con el que los ingleses han denominado cierto tipo de literatura,
que hace del horror lo sublime del pueblo. En el siglo XIX, en literatura,
música e incluso en el campo de las ideas, se había desarrollado el sentido
del entretenimiento a través del anuncio del terror. Tras la guerra, la
situación general del pensamiento propició la vuelta a lo gótico en el plano
teórico. Ya en su primer libro, Crítica de la razón cínica,
Sloterdijk rompió con esa estrategia de la fraternidad del terror.
Sloterdijk toma así distancia del cinismo, más precisamente, reconoce jamás
haber sido un auténtico cínico. Declara que pese a su admiración por
el cinismo griego, el de Diógenes y la así denominada
Secta del perro, no tiene los medios
suficientes para un programa de vida semejante. Ser un cínico coherente
exige cualidades físicas y morales de las que admite carecer. El último
gran cínico de nuestra época fue Emile Cioran, que llevó una vida monástica
informal. Pero ser el monje de una desesperanza íntima tiene costos importantes
porque día a día se debe enfrentar uno a refutaciones escogidas, a la prueba
de que la felicidad no está tan lejos ni es tan trascendente. El cinismo
es la decisión de no disolverse en la felicidad.
Sloterdijk ha comparado asimismo la evolución del mundo con una fiesta de
suicidas. Trataba de desembarazarse de esa herencia de la escuela de Francfort
que había marcado sus primeras obras. Ese molde teórico de la izquierda
clásica era para él una especie de consenso del que había que zafarse cuanto
más se presentara bajo la forma de un discurso de resistencia a la opinión
dominante del país. Pretendiendo ser el representante de una corriente de
pensamiento minoritaria, al borde de la extinción, Adorno ejerció una presión
ideológica sobre estratos enteros del pensamiento contemporáneo. Ateniéndonos
a su biografía, hizo lo correcto ya que perteneció a una generación que
pudo escapar del holocausto gracias la emigración. Pero su posición, legítima,
quedó anacrónica a mediados de los años setenta.
Para Sloterdijk hay que distinguir el pesimismo metodológico del pesimismo
existencial. El pesimismo metodológico se impone porque pensar en lo peor
es la base misma del análisis. Pero el oficio de profesor consiste en pensar
en lo peor llevando una vida feliz. Sloterdijk ha ensayado mucho, como personaje
psicológico que es, para estar tan desesperado como las teorías que conservaba
de los maestros de su generación. Le han hecho falta veinte años para descubrir
que era capaz de meditar sobre lo peor adoptando una actitud existencial
orientada a la felicidad. Pues el deber del hombre es ser feliz. Si se quiere
escapar de la trampa del resentimiento, hay que desear la felicidad.
Cuando Sloterdijk habla de las biotecnologías e incluso de la técnica en
general, apenas da muestras de pesimismo metodológico. Más bien se mofa
de quienes fustigan, por ejemplo, las prácticas de un Antinori, el médico
italiano que dice haber clonado un ser humano.
Lo importante es no anticipar el futuro a partir de nuestras experiencias
del pasado. En una sociedad más o menos medieval, una auténtica innovación
tecnológica provoca una revolución. Pero hoy día, que hemos acumulado una
experiencia extraordinaria, la introducción moderada y controlada de algunas
innovaciones en la manipulación de los genes del hombre, las plantas o los
animales ya no constituye un ataque disparatado. Las conquistas actuales
son procesos extremadamente regulados. Cada "ciudadano epistemológico"
—como información o invención— que reclama el derecho a la inmigración dentro
de nuestra sociedad sólo obtiene un estatuto civil tras ser sometido a un
estricto examen. Pero la cultura del miedo en la que vivimos descansa en
la imagen de la novedad como invasión.
En realidad, el azar es el último aliado del inconsciente católico de los
europeos frente a sus opciones existenciales. En la sociedad hay un partido
más bien protestante y activista que acepta la fatalidad de poder escoger.
Y hay otro de tipo católico, no en el sentido de la profesión de fe sino
de la actitud mental, según el cual el único facultado para elegir es el
azar. Desde el momento en que la procreación es el fruto de azares diversos,
no hay que inmiscuirse. Esta actitud católica es terriblemente poderosa,
incluso en un país como Alemania, donde una gran coalición de la superstición
quiere que el azar genético decida por nosotros.
Estamos en el umbral de un nuevo compromiso de la cultura en el que el humanismo
tradicional deberá ajustar sus cuentas con la tercera cultura, de la que
jamás ha tomado nota. Y la tercera cultura no son ni las ciencias puras
ni las humanidades, sino todas las ingenierías. Cuando Wilhelm von Humboldt
y algunos otros inventaron la universidad moderna en la época de las guerras
napoleónicas (lo que se ha dado en llamar neohumanismo prusiano), se fraguó
entre Francia y Alemania un diálogo de gran trascendencia sobre el modo
en que había que educar en esa nueva época. Y la respuesta fue una mezcla
de neoclasicismo y neorrealismo. La batalla cultural del siglo XIX consistió
en sellar la paz entre los sabios y la tradición clásica, en reconciliar
el humanismo de Weimar con la cultura de las máquinas. En el futuro tendremos
una nueva fórmula potente que integre los conocimientos técnicos y la cultura
de las ingenierías en esa corriente de base que es la literatura, el primer
arte de la escritura. El progreso nunca nace de la renuncia.
El futuro, en opinión de Sloterdijk, implica el abandono del individualismo
clásico. Toda su obra reciente, en particular Esferas,
trata sobre el ser en su conjunto. "Cada ser está acompañado".
Hay que radicalizar la idea del vínculo, "alabar la transmisión y refutar
la soledad".
Hoy en día debemos tener una actitud revisionista con el conjunto de pensamientos
caracterizados como la "época de la metafísica". Sloterdijk ha
intervenido en el proceso contra la sustancia y su soledad. Nuestra cultura
ha cometido un error fundamental al hablar del sujeto humano en soledad:
ha ido demasiado lejos en la voluntad de analizar. Hay que detenerse en
el "dos". El individualismo metafísico de los occidentales habla
del ser humano con una terminología más propia de estrellas, de granos de
arena, de individuos físicos que no conocen el éxtasis del ser vecino...
Los seres humanos son, a su modo de ver, seres literalmente surreales porque
viven en el surrealismo de sus relaciones siempre recíprocas y asimétricas.
Ahora, en el plano político, Sloterdijk sostiene que el auténtico peligro fascista del futuro está en Estados Unidos y reserva el término "fascismo de entretenimiento" a fenómenos que pertenecen estrictamente al registro mediático, la transformación del sistema parlamentario en una auténtica feria. Una sociedad de la arena. El circo romano venció al estadio del atletismo de los griegos. Y en la arena romana nació el fascismo de entretenimiento.
Una de las primeras cosas que se descubre al moverse por una gran ciudad es el hecho de que la gente parece desplazarse errática, con el sentimiento de ser una isla solitaria, sin conexión con las de su alrededor.
Al respecto Sloterdijk nos refiere en El desprecio de las masas[9] una descripción muy afín a los tiempos actuales cuando destaca que: “Ahora se es masa sin ver a los otros. El resultado de todo ello es que las sociedades actuales o, si se prefiere, postmodernas han dejado de orientarse a sí mismas de manera inmediata por experiencias corporales: sólo se perciben a sí mismas a través de símbolos mediáticos de masas, discursos, modas, programas y personalidades. (...) La masa postmoderna es una masa carente de todo potencial, una suma de micro-anarquismos y soledades que apenas recuerda la época en la que ella – excitada y conducida hacia sí misma a través de sus portavoces y secretarios generales- debía y quería hacer historia en virtud de su condición de colectivo preñado de expresividad.” La sociedad entonces se fragmenta en pequeñas epidemias cerradas, que ni se mezclan ni se comprenden, lo que aumenta los problemas de violencia, pequeñas sectas de gente idéntica enfrentadas entre sí.
Asusta ver con qué facilidad el sentimentalismo, el resentimiento y el belicismo
pueden invadir la Casa Blanca.
La inverosimilitud de la democracia como estilo de vida es mucho más palpable
cuando uno vive en Estados Unidos porque la heterogeneidad social es tal
que, sin un delirio que compartir, la sociedad se descompondría de un momento
a otro. Y hay que renovar sin cesar el pretendido contrato social. Si resulta
tan grato hablar con los norteamericanos es porque han aprendido a publicitar
su personalidad, mientras que los europeos, a imagen de aristócratas de
otro tiempo, guardan con celo los secretos de familia. La reserva es específica
de Europa.
La vieja Europa, dignamente representada por Francia y Alemania, es la fracción avanzada de Occidente, que, tras las lecciones aprendidas en el siglo XX, se ha convertido a un estilo cultural postheroico. Estados Unidos, por el contrario, se aferra a las convenciones afectivas y políticas del heroísmo. Héroes como Bush están absolutamente convencidos de que es la fuerza la que otorga libertad, y que la cultura y las leyes sólo valen cuando el viento sopla a favor. La disputa afecta a la propia "realidad": Rumsfeld estima que EE.UU. es el adulto de la escena mundial y que practica la realpolitik; los países problemáticos creen más bien que lo que ocupa el poder en Washington es el infantilismo real.
Dr. Adolfo Vásquez Rocca
adolfovrocca@gmail.com
Datos del Autor
Doctor
en Filosofía por la
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad
Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Pensamiento contemporáneo
y Estética. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso;
Profesor de Antropología y de Estética en el Departamento de Artes y Humanidades
de la
Universidad Andrés Bello, UNAB. Profesor asociado al Grupo Teoría, Proyecto europeo de Investigaciones
de Postgrado. Editor Asociado de Psikeba, Revista de Psicoanálisis Estudios Culturales
y Director de Revista Observaciones Filosóficas http://www.observacionesfilosoficas.net/
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· Peter Sloterjijk, la escucha de sí y el olvido del Ser desde todos los altavoces - Adolfo Vásquez Rocca
· BIBLIOGRAFÍA:
SLOTERDIJK, Peter, Crítica de la razón cínica,
(Re-edición) Siruela, Madrid, 2004.
SLOTERDIJK Peter, El pensador en escena; el materialismo de Nietzsche, Ed.
Pre-Textos, Valencia, 2000.
SLOTERDIJK, Peter, “Normas para el parque humano; una respuesta
a la
Carta
sobre el humanismo”. Ediciones
Siruela, Madrid, 2000. / Conferencia pronunciadaen el Castillo de Elmau,
Baviera, en julio de 1999 y publicadaen Die Zeit ese mismo año.
SLOTERDIJK, Peter, “El hombre más independiente de Europa”,
Conferencia
pronunciada en Weimar, el 25 de agosto de 2000 en ocasión del centenario
de la muerte de Friedrich Nietzsche, fue publicada en versión original en
el Frankfurter Allgemeine Zeitung del 28 de agosto del mismo año.
SLOTERDIJK, Peter, Extrañamiento del mundo, Editorial Pre-textos,
Valencia, 2001
SLOTERDIJK, Peter, “El hombre auto-operable”, en revista Sileno,
Madrid, 2001.
SLOTERDIJK, Peter, El desprecio de las masas; Ensayos sobre
las luchas culturales de la sociedad moderna, Editorial Pre-textos,
Valencia, 2002. SLOTERDIJK, Peter,, Pre-textos, Valencia, 2001
SLOTERDIJK, Peter, Experimentos con uno mismo,
Editorial Pre-Textos, Valencia, 2003.
SLOTERDIJK, Peter, Esferas I. Burbujas , Ediciones Siruela,
Madrid, 2003.
SLOTERDIJK, Peter, Esferas II. Globos. Macroesferología,.
Siruela, 2004.
SLOTERDIJK, Peter, Esferas III , Espumas, Editorial
Siruela, Barcelona, 2005
[1] Seminario “Sloterdijk: Crítica de la Razón Cínica" Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca, Programa de Postgrado, Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso PUCV, 1º semestre 2006 http://www.observacionesfilosoficas.net/seminariosloterdijk.html
[2] Seminario “Seminario Sloterdijk – Nietzsche", Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca, Programa de Postgrado, Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso PUCV 1º semestre 2007 <http://www.observacionesfilosoficas.net/seminariosloterdijknietzsche.html >
[3] SLOTERDIJK, Peter, Crítica de la razón cínica, Siruela, Madrid, 2004
[4] SLOTERDIJK, Peter, Esferas I. Burbujas , Ediciones Siruela, Madrid, 2003; SLOTERDIJK, Peter, Esferas II. Globos. Macroesferología, Siruela, 2004; SLOTERDIJK, Peter, Esferas III , Espumas, Editorial Siruela, Barcelona, 2005
[5] SLOTERDIJK, Peter, Crítica de la razón cínica, Siruela, Madrid, 2004
[6] Zoología Política; Disturbios en el Parque Humano: <http://www.psikeba.com.ar/actualizaciones/archivo_04_06/zoo_politica.htm>
[7] Das Philosophische Quartett <http://www.zdf.de/ZDFde/inhalt/8/0,1872,1021352,00.html> ; Peter Sloterdijk.
[8] SLOTERDIJK, Peter, Normas para el Parque Humano; Una respuesta a la “Carta sobre el Humanismo”, <http://www.observacionesfilosoficas.net/lasreglasparaelparque.html>
[9] SLOTERDIJK, Peter, El desprecio de las masas. Ensayos sobre las luchas culturales de la sociedad moderna, Pre-textos, Valencia, 2001
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