
Aforismata
I
Existen dos tipos de hombres: los perros y los lobos. Dos formas de estar
en la Tierra. La vida es una y la misma siempre, es un error de la metafísica
afirmar que existe otra Vida más allá de ésta, superior
a la Tierra. Los perros temen, permiten que se les domestique, obedecen, se
pueden comprar, les agrada el calor. Toda su vida es anestesia contra la muerte,
para olvidar la muerte, es nepente: la bebida del sueño y del olvido,
la completa debilidad del espíritu. Los encontramos cerrados ante la
Tierra, ante ellos mismos, esclavos de todas las cosas, temerosos de la muerte
y de lo desconocido.
II
La filosofía es locura y vanidad si no logra hacer hombres fuertes,
hombres libres. Los filósofos más queridos y respetados de la
tradición son imbéciles que murmuran, defensores de la comodidad
y del dormir. Su pensamiento es un juego de niños, un entretenimiento
que cree resolver los grandes enigmas, un pasatiempo ridículo de palabras
y construcciones intelectuales. Un hombre impotente crea una filosofía
impotente. Sobaroi es la palabra que los griegos usaban para describir al
hombre que ha logrado una gran fuerza interior, el rebelde, el que no se vende
por seguridad: el Lobo. Sobaroi es un estado de fogosidad, es un poder que
hace actuar al hombre desde él mismo, partiendo de su núcleo
más íntimo.
Es claro que la filosofía tiene su origen en el debilitamiento de la
salud, en el decaimiento del estado de la fisiología. La filosofía
admirada de la tradición es la forma que la debilidad de la voluntad
adopta como disfraz de sabiduría, de conocimiento, de carácter
virtuoso y deseable, de pensamiento emancipador y universal. Es el disfraz
de la pérdida penosa de energía. Los ancianos filósofos
hacen de su debilidad un discurso bien decorado; de su decadencia una virtud.
III
Es importante notar que antes de lo que se conoce como cristianismo los filósofos
ya veían al cuerpo como algo negativo que es necesario cuidar para
que no moleste al alma. Es comprensible: hombres que viven en el intelecto
no pueden comprender a los que viven conectados con el cuerpo (instinto),
en el movimiento. De esta manera, la historia de la filosofía es el
relato de cómo el centro intelectual reprime y condena el movimiento,
los instintos, lo diferente (Aristóteles, por ejemplo, define al hombre
como el ser racional; lo cual es parcial y muy limitado). La filosofía
viene de espíritus invernales, es la fuerza del hielo, es la manifestación
de la energía de la vejez. Y así, se ha pensado desde la tristeza,
desde la fatiga y, sobre todo, desde la inmovilidad.
Los filósofos fuertes crean un pensamiento de la juventud, aliado del
Fuego y de la violencia. Una visión y un ritmo del mundo que viene
del movimiento, de la actividad, de la danza alegre.
Aunque los temas de la filosofía sean el cambio y la vida, siempre
ha sido pensamiento de lo inmutable. En ella permanece el hedor del lenguaje
petrificado, de las palabras y conceptos inertes.
IV
Una gran parte de los problemas filosóficos tradicionales fueron inventados
por hombres decrépitos cuya fisiología (pienso, por ejemplo,
en el funcionamiento del sistema endocrino que tiene relación directa
con el carácter, Ethos: fuerza, valentía, arrojo, inteligencia,
amor por la vida) estaba seriamente debilitada y degenerada.
Los filósofos son sedentarios, su pensamiento tiene la forma de este
estilo de vida. Se ha olvidado el pensamiento nómada, fluido, el pensamiento
burbujeante y poderoso obtenido con un cuerpo fuerte e integrado, producto
de una fisiología sana.
V
Existen realidades que las palabras no pueden expresar pero sí el movimiento
(baile, ritos, naturaleza, música, artes marciales); es posible adquirir
un conocimiento directo de las cosas, no interpretativo.
VI
El mundo es un sentimiento.
VII
La filosofía es un error nacido de la enfermedad, de piernas entumidas
y sangre descompuesta; es el resultado de ciertos hábitos y costumbres,
de una dieta definida y de la postura corporal. Basta con un ligero cambio
en la actividad física para considerar los problemas filosóficos
(tan refinados y sutiles) como asuntos vanos, propios de una pérdida
del sentido de la Tierra, de un estancamiento de la sangre y de una respiración
superficial. Abandonar la filosofía implica percibir el origen equivocado
y torcido de estas ideas constantes en Occidente. Cuando una civilización
está en decadencia los individuos que la componen comienzan a filosofar,
a especular, y nace esa extraña aberración que llaman escolástica,
no sólo en la Edad Media sino en cualquier cultura (La filosofía
hindú como pensamiento especulativo, por ejemplo, inicia cuando los
brahmanes pierden el contacto con el esoterismo, con la revelación
y se termina la relación directa con los dioses. En Grecia esto es
más claro, la filosofía clásica nace cuando se rompe
el lazo con los sacerdotes iniciados conocidos como presocráticos y
los Misterios de Eleusis se vuelven públicos).
VIII
Los asuntos de vitalidad y poder han sido ignorados, trasladados al ámbito
mental, “espiritual”. Se ha de empezar por el principio, por las
fuerzas que nos afectan directamente, por aquello que es de importancia vital.
Dar muerte a la filosofía significa abandonar a los ídolos de
más de veinte siglos y entrar en contacto con la energía fundamental,
con el ritmo natural del cuerpo y de esta manera crear visiones del mundo
que atiendan los problemas de vida y muerte. La filosofía es sólo
una manera de estar en el mundo y de vivir y no la más profunda ni
la más adecuada para relacionarse con el universo. Abandonar la tradición
es ser individuo, es juego e inocencia.
IX
Conozco al superhombre, lo he visto. A su lado es posible sentir un abismo
insondable, oscuro y temible para nuestros mortales ojos. Ha viajado con la
muerte, ha sentido todo su poder, ahora no teme a nada ni a nadie. A su lado
he tenido miedo; el enano que llevo dentro se ha retorcido de pavor por el
fuego furioso con el que destruye las ilusiones que he construido para no
sentir, para no hacer y para no vivir en el peligro. Junto a él es
imposible dormir y permanecer en el confortable calor de los sueños
fabricados para obtener seguridad. Si puedes ver, si tus ojos comienzan a
abrirse y a ser lastimados por la violenta e insoportable luz, podrás
saber que posee un conocimiento infinitamente superior al admitido por la
ciencia de los hombrecillos, un conocimiento de las sombras y del lado invisible
de las cosas. Hay un fuego en sus ojos, una fiereza que no es la de los hombres.
Ahora sé que cualquier nombre, cualquier palabra que utilicemos para
etiquetarlo es absurda, más aún la palabra superhombre u hombre
superior. Una palabra es justa: Infinito.
X
Los conceptos de Nietzsche son formas de nombrar los diferentes mundos interiores
en los que habita el hombre; son pinturas de estados de conciencia posibles
como manifestaciones de la voluntad y de la energía como distintos
modos de Ki.
XI
Moral: Los códigos de conducta (acción) y de pensamiento que
son inyectados en los hombres para mermar su energía, para canalizar
su fuerza al servicio de la sociedad o de la comunidad (rebaño). Un
sistema de vigilancia y de policía interior, una mirada de juez sobre
los propios actos y sobre el mundo. Pensar los actos, cuestionarlos, lleva
consigo una separación del yo que vigila. Los actos poderosos son los
que se ejecutan sin dudar, olvidándose de la separación clásica
de los filósofos entre pensar, hacer y sentir que tanto debilita, que
tanto separa de la muerte: por que sólo teniendo a la muerte a un ladito
los actos pueden fluir en su pureza, sin las trabas del pensamiento (deber,
moral), sin el yo vigilante. Así, la moral es una manera diabólicamente
eficaz para convertir al hombre en enemigo de si mismo, volviéndolo
en contra de sus deseos, de sus más auténticos impulsos.
Castración significa anestesiar los sentidos, reprimir la violencia
y el deseo de lucha. El miedo al infierno es la trampa principal, el miedo
a lo que puede suceder si el hombre se mantiene fiel a si mismo, si opta por
no renunciar a si, si se vuelve egoísta y no se entrega a Dios. Moral
significa vivir en el pasado en constante lamento.
XII
La invención del mundo de ultratumba como instrumento de control y
debilitamiento, la creación del mundo sobrenatural o metafísico
es el principio de la decadencia de los instintos, de la negación de
los valores de la vida en favor de una necrofilia a la gringa.
Tesla
Verano, 2007
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