
Berta*
Por Alejandro Cavalli
| “De los cinco aplausos que hay: el de llamar al ‘mozo’
; el de espantar las gallinas de un jardín; el de cazar una polilla
al vuelo; el de autor u orador que dice, comenzando otro párrafo
y aplaudiendo lo anterior: ‘Perfectamente entonces’, ‘muy
bien’, ‘siendo así’; y el final de la ópera,
tan largo que no puede explicarse sino como el aplauso de la ópera
a sí misma, - ¿cuál será para esta Novela?” Macedonio Fernández, Museo de la novela de la eterna |
Ramón le trae una botella de cerveza de tres cuartos y le pregunta
si va a llevar la comida o si la va a comer ahí. En el televisor que
está empotrado contra la pared pasan el partido Boca-Gimnasia. Hombre,
mientras espera sus bifes a la criolla intenta iniciar una conversación
con dos taxistas que están en la mesa de atrás fumando jockey
suaves 120. Se da vuelta. Trata de meter algún bocadillo en la conversación,
pero los tipos lo esquivan con respuestas cortas. ¿Usted conoce otros
países? Pregunta el de los bifes a la criolla. Sí, claro, contesta
Morocho. Y al rato, ¿cuáles? Bueno conozco Paraguay, Brasil.
Cinco minutos después, yo no conozco ninguno, dígame, ¿hay
alguno mejor que éste? … No, ninguno, responde el otro. Ramón
le trae la comida envuelta. Andá que se te va a enfriar, dale, le dice.
No, esperá, responde Hombre. ¿Qué número salió
en la quiniela? ¿Tengo tiempo? Jugale al 72, dice Rubio. ¿Cuándo
cierra? Tenés tiempo. Andá, dale, le dicen a dúo Morocho
y Rubio.
Hombre de los ojos desorbitados sale con sus bifes a la criolla. Se ríen
¿de él? Ramón mira de reojo y no dice nada. Hombre cruza
Brasil hacia los monoblocks, en favor de Matheu. Los taxistas comentan por
lo bajo algo y vuelven a reír. ¿Ramón, hay pique? …
¿Hay pique o no hay pique? Pregunta Morocho. Ramón murmura algo,
Doña, también asturiana, enojada, se para enfrente de la mesa
de los taxistas y les dice, no sean maleducados. Morocho intenta una disculpa.
Si hay pinche yo compro, dice Rubio, los dos se ríen. Doña se
va para atrás de la barra. Los dos se levantan, dejan unas monedas
sobre la mesa. Rubio termina su cortado de un sorbo. Ambos salen y se dirigen
cada uno a su taxi, estacionados ambos en fila india frente a la entrada,
sobre Brasil.
Vendedor de globos parado en la esquina de una plaza. Las cuatro de la tarde.
Mujer con Niña se acercan. A toda velocidad cruza la esquina una ambulancia
con su sirena encendida. Mujer le compra el globo gris con forma de elefante
a Niña, tiene cincuenta pesos, Vendedor de globos no tiene cambio,
pero le dice que va a pedir a la carnicería de enfrente. Niña
mira con detenimiento su regalo. Es de esos que tienen gas adentro, por lo
que se mantiene erguido siempre buscando el cielo. Niña le sonríe
a Mujer, ésta le acaricia la cabeza. Vendedor de globos regresa con
el vuelto. Mujer y Niña caminan hasta la esquina. Mujer le hace señas
a un taxi que pasa. Suben. Es el taxi de Morocho. Rubio se pone a la par y
le toca bocina. Morocho levanta su mano derecha y le grita acercándose
a la ventanilla que está semiabierta, a las 8 en el bar Arizona, dice.
Mujer le indica a Morocho: Combate de los Pozos y Moreno. Niña le pregunta
a Mujer si le va a comprar la cartuchera de tres pisos. Mujer le dice que
este mes no puede. Niña dice que la que tiene es muy fea y está
vieja, mientras le pellizca la trompa al globo elefante. Cuidado que lo vas
a romper, dice Mujer. Les molesta si fumo, pregunta Morocho. La verdad que
sí, contesta Mujer.
Hombre de los bifes a la criolla llega a su casa. Abre la puerta y un gato
overo de un salto desde la cama se le acerca a los pies. Ya vas a querer carne
vos dice el hombre y apoya el paquete arriba de la mesa. Prende la radio,
destapa una botella de tinto que estaba apoyada arriba de la heladera y se
sienta a comer.
Mujer con la niña se bajan del taxi. Toman dirección a favor
de Moreno, pasan por la Escuela de Periodismo, cruzan la calle y tocan un
timbre en el edificio más lujoso de la cuadra. Mujer dice, acá
vive Tío. Niña, es un lindo lugar para vivir. Tío baja,
abre la puerta de vidrio, se abrazan con Mujer, luego levanta a Niña
en brazos. Estás muy hermosa, y altísima desde la última
vez que te vi, le dice. Entran al edificio.
Morocho decide rumbear por la avenida Corrientes. Pone un
casete de Cacho Castaña. Canta sobre él. Cuando algunos versos
de las letras se le escapan no tararea, ni silba, se mantiene callado hasta
recordar lo que sigue, y una vez ahí, comienza de nuevo.
Mujer y Niña en casa de Tío. Rubio en taxi por algún
lado de la ciudad. Hombre de los bifes a la criolla comiéndolos. Morocho
tarareando Naranjo en Flor arriba de Cacho Castaña. Ramón discutiendo
con Doña por cuestiones domésticas. Vendedor de globos que ya
tiene 15 pesos, y frío, decide rumbear para su casa. Nublado con probabilidad
de llovizna por la madrugada. Temperatura 9 grados. Sensación térmica
8.
Es un departamento luminoso, pese a que esas nubes ahora lo oscurezcan, dice
Tío, e invita a que se sienten en un sillón de cuatro cuerpos
que ocupa gran parte del living. Mujer lo hace, pero Niña camina hasta
el ventanal y se asoma. ¿Eso que está allá abajo es un
gomero?, le pregunta a Tío. Sí, responde él y agrega:
es una lástima, no hace mucho lo podaron hasta casi matarlo, no sabés
lo grande que era. ¿Y por qué lo podaron?, pregunta Niña.
Mujer responde, porque a veces tanto follaje da mucha sombra y oscurece el
departamento de los que están en planta baja. Tío les pregunta
si quieren tomar algo. Mate si querés, le dice Mujer, y para ella jugo
o algo así ¿tenés? Querés coca, le pregunta Tío
a Niña. Bueno, responde ella. Preparo unos mates para nosotros entonces
dice él mirando a Mujer. Cuando se va a la cocina Mujer le dice a Niña,
no tomes mucho, que después te duele la panza por la burbuja. Niña,
que luego de ver por el ventanal se había sentado junto a Mujer se
levanta y va hacia la biblioteca de Tío, se queda parada leyendo el
lomo de los libros. Obras Inmortales de Balzac. Obras Inmortales de Tolstoi.
Obras completas de Juan de Mena. Los Sorias de Alberto Laiseca. Museo de la
novela de la eterna de Macedonio Fernández. ¿Tío no tenés
algún libro para chicos? Le pregunta luego de que él vuelve
de la cocina con la coca y el mate. A ver dejame ver, le responde, y luego
de mirar un rato encuentra uno que se llama Qué te pasa, calabaza.
¿Qué es? Pregunta ella. Son recetas de cocina para niños
dice él. Por qué no vas a leer a la cocina dice Mujer, que con
Tío tenemos que hablar cosas de grandes. Niña protesta un rato
pero termina accediendo y se va con su vaso de coca y el libro a la cocina.
Para hacer algo que no te gusta lo hacés muy bien, Tío. Quién
dijo eso, pregunta Mujer. Edda Bustamante, responde él. Sos un hijo
de mil putas, Mujer. ¿Yo?, pregunta Tío. Niña nunca se
sentó a leer su libro. Lo dejó enseguida sobre la mesa ni bien
entró a la cocina y luego se puso tras la puerta a escuchar. Quería
saber cuáles eran esos asuntos de grandes que Mujer le había
dicho hablarían con Tío.
Una vez terminado los bifes a la criolla hizo un bollo con el papel madera
con que los traía envueltos y, luego de tirarlo a la basura, agarró
un mondadientes de arriba de la heladera y se fue hasta la cama del dormitorio.
Antes de recostarse cerró la persiana casi del todo y dejó abierta
un poco la ventana. El televisor del vecino tenía, como de costumbre,
el volumen a tope. Encendió el velador y luego de meterse el mondadientes
en la boca abrió la página del libro que estaba leyendo. No
le convencía mucho la historia, pero se lo había regalado la
hija de la vecina para su cumpleaños, tenía ganas de leer y,
sinceramente, no había muchas opciones. La biblioteca, o lo que podría
ser llamado con ese nombre, la cual ya toda había sido leída
por él, constaba de tres libros y medio. Una biografía mediocre
sobre Perón; un ejemplar ya amarillo y ajado de La vida es sueño,
de Calderón de la Barca; El muro, de Jean Paul Sarte y la mitad de
El hombre que está solo y espera, de Raúl Scalabrini Ortiz (la
otra mitad la había perdido en un campamento en Entre Ríos).
*Fragmento de la novela homónima (aún inédita).
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DATOS DEL AUTOR:
Alejandro Cavalli (Santa Rosa, La Pampa, Argentina, 1975).- Cursó el
taller de poesía dictado por la poeta Aurestela Mini entre 1994-1999;
y el de narrativa del escritor Guillermo Saccomanno durante 2004. Se recibió
de Periodista y de Licenciado en Comunicación Social en la Escuela
Superior de Periodismo, Instituto Grafotécnico, Buenos Aires. Ha trabajado
para la Agencia Internacional de Noticias Literarias Librusa, el diario argentino
Infobae, y para el periódico mexicano Excélsior, el sitio mexicano
www.palabrasmalditas.net y el sitio argentino www.4semanas.com.ar, entre otros
medios. Actualmente vive en Capital Federal, Argentina, y trabaja escribiendo
para el diario pampeano La Arena, para el sitio de Internet Latinoamericano
www.newpolitic.com y para la revista mexicana Replicante. Ha publicado, entre
otras obras, el poemario El agua de la sombra (Editorial Extra, Argentina,
1997) y la novela El hombre de la pipa (www.amarilloeditores.com). Entre sus
textos inéditos se encuentran Los orígenes del alga (poesía);
Podrías decirle unas palabras, preguntarle cómo está
la niña (poesía); Almejas profundas de la bella dona (poesía);
Charango (obra de teatro infantil para títeres) y Berta (novela).
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